domingo, 4 de diciembre de 2011
No se vuelve a ser el mismo.
Desperté horrorizada, recuerdos confusos me llevaban a creer en ese instante que había estado durmiendo por horas. El último sueño había estado tan lleno de frustración que parecía interminable y, consciente de estar inmersa en mi inconsciente, lo hice terminar. De tantas cosas feas que habían pasado por mi cabeza en esos breves diez minutos de siesta solo había quedado bien grabada una frase. En el sueño yo la repetía como una verdad, la promulgaba a un público desconocido y parecía ser la única cosa de la que estaba realmente segura en el mundo; "después de haber visto a alguien transitar el camino hacia la muerte, no se vuelve a ser el mismo".
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Orgullo.
Hace mucho tiempo que no logro sentarme a escribir algo, estoy llena de borradores con párrafos inconclusos que releo, odio y guardo. Los guardo porque los veo como pedacitos de mis procesos mentales y porque me gusta saber que si esos pensamientos, relevantes o no, se pierden en mi mente, por lo menos son un word en mi escritorio. No logro publicarlos porque no puedo sentirme orgullosa de ellos cuando los creo, así como no puedo sentirme orgullosa de nada de lo que hago, nunca. Soy de los que cuentan un chiste y miran las caras de las personas alrededor para evaluar el impacto y nunca lo evalúo en mí. Paso mucho tiempo revisando acciones pasadas y reprochándome cosas, me ataca la culpa de no haber hecho todo perfecto en el momento indicado. Cuando algo sale bien, no puedo salir de mi asombro y sigue presente en mí la sensación de que en cualquier momento todo va a fallar, se van a conjugar miles de factores inesperados y ahí voy a estar yo, para pasarla mal. A veces pienso en todo esto como un problema a solucionar, como algo que la terapia debería ayudarme a superar y después me doy cuenta de que hacerlo, dejar atrás todo esto que define mis días sería arrancarme un pedacito y tirarlo a la basura. No me gusta pensar que estos defectos me vuelven improductiva y que puedo llegar a ser feliz y optimista un día, no me gusta pensar que voy a hablar bien de la vida y que voy a tener ganas de que no se acabe. Si me gusta o no el sufrimiento es algo que no puedo y que quizás hasta no quiero decidir, es mi incógnita personal.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Tontita.
Hablamos de que la construcción de la subjetividad es histórica y está atravesada por una serie de instituciones; de estructuras. Hablamos de que mi familia es una de esas instituciones y de que sus miembros me construyeron tal como soy. Hablamos de que no nos llevábamos bien y de las veces en las que lloré por no ser suficiente para él. Hablamos de que no hubo tiempo para ser más y para demostrar que yo podía ser la mejor y de cuanto me pesa eso todos los días, desde hace cinco años. Esos cinco años en los que yo me convertí, sin darme cuenta, en mi propio papá.
domingo, 21 de agosto de 2011
Ricky Espinosa, el dadaísmo, el nihilismo y yo.
“Es que vivimos en la época del hipervínculo, siempre que leemos algo en nuestra mente una palabra nos lleva a otra relacionada y esa a otra y así se desvían nuestros pensamientos fuera del texto.”
Jugo tang con alcohol etílico. El perfil de facebook de una persona me lleva a una canción, una en la que Ricky usa su palabra favorita “mierda” para describir todo. Cuando dice “la vida es una mierda” nos reímos y yo pienso “che, este tipo sabía algo de filosofía”. Hipervínculo. Leo textos sobre él, biografías, Ricky pensaba en el suicidio y de hecho, lo concretó, aunque algunos dicen que lo segundo no fue consecuencia de lo primero. Había dedicado su carrera artística a la elaboración de música antiestética, a veces disonante, a veces de la que hace doler los oídos.
No puedo ocupar demasiado tiempo con Ricky porque la cursada me demanda atención, tengo que averiguar sobre el dadaísmo para la exposición de Historia del Arte que se acerca.
Un mingitorio y una rueda de bicicleta. El dadaísmo es mucho más interesante si se lo encara desde su filosofía. Frente a los convencionalismos burgueses, surge lo opuesto, la negación a todo eso, el anti-arte. Se construyen obras de arte que no encajan en el casillero de “obra de arte” que proponían las academias, así se cuestiona la belleza eterna, la eternidad de los principios, las leyes de la lógica y la inmovilidad de pensamiento, entre otras cosas. Hipervínculo. El mingitorio de Duchamp se ve feo, así como la música de Ricky suena mal. “El deleite estético no era una de sus intenciones”. Ambos quieren decir algo, quieren romper con lo anterior y mostrar el sinsentido del arte y de la vida.
“El arte está muerto”. La mayoría de los artistas dadaístas tenían un pensamiento nihilista. Hipervínculo. El nihilismo es “la muerte en vida del mundo primero”. El mundo primero es aquel en el que nos encontramos ahora mismo y que para muchos es solo un camino hacia un mundo segundo, supraterrenal. ¿Cómo muere en vida el mundo primero? Cuando se acepta la muerte de Dios. Así ya no hay mundo segundo, ya no hay cielo y por ende el mundo primero deja de ser camino hacia algún lado, pierde sentido. El nihilismo es un estadio casi inherente al ser humano, es el movimiento fundamental de la historia de Occidente.
Muere el arte burgués. Deja un casillero vacío, los dadaístas intentan llenarlo con obras de elaboración aleatoria, sacadas de lo cotidiano y antiestéticas. Ricky intenta llenarlo con su música sencilla:
“No tengo problemas en no ser Beethoven
mis sucios tres tonos repiten esta canción
hago lo que quiero total no me importa
no tengo que darle a nadie alguna explicación
nada me calla la razón me da valor
de seguir asi sin parar
de tocar punk rock”
Hay que tener en cuenta que el nihilismo dadaísta no es nihilismo completo, en Nietzche no hay consuelo, no hay casillero que llene el que quedó vacío. “A pesar de la desvalorización de los valores hasta ahora supremos para el mundo, nuestro mundo sigue ahí y tiende inevitablemente a una nueva instauración de valores”. Así se dan las revoluciones y las vanguardias, así Ricky y Da-dá destruyeron lo que había e instauraron algo nuevo.
martes, 2 de agosto de 2011
Se acabaron los principios.
¿Y empezaron los finales? Todavía no.
En casa desde chica me decían que no es bueno maldecir y que nunca hay que odiar a nadie. Tardé mucho en descreer todo eso y empezar a replantearme esa culpa que sentía cuando cruzaba por mi cabeza el "ojalá que se muera pronto" y otros pensamientos de ese tipo. A veces pienso en matar a alguien, y pienso que el sentimiento inmediato sería horrible, pero no sería muy mío, sería más de todos los que alguna vez me dijeron que matar estaba mal. Entonces vendrían los problemas ajenos a volverse míos y me condenarían prejuicios muy superfluos, al aislamiento y a otros castigos. ¿Reflexionaría yo en ese caso? Habiendo estado convencida a la hora de matar de que mi moral (o quizás mi falta de moral) tenía un sustento válido, los días aislada de esa sociedad que nunca me entendió no tendrían tanto de castigo sino un poco más de premio y no cambiarían mis convicciones, nunca. Terminar con una vida debe cambiarlo a uno rotundamente, la concepción del mundo después del acto debe ser tan distinta que no puedo ni imaginarla, ¿será poder? ¿será soberbia?. Si tuviera muchas vidas elegiría una para ser como soy, otra para tener muchos hijos y otra para matar a quien me plazca. Me di cuenta de que nosotros creemos saber mucho, lo cierto es que sabemos de procrear y sabemos de principios, pero no de finales.
En casa desde chica me decían que no es bueno maldecir y que nunca hay que odiar a nadie. Tardé mucho en descreer todo eso y empezar a replantearme esa culpa que sentía cuando cruzaba por mi cabeza el "ojalá que se muera pronto" y otros pensamientos de ese tipo. A veces pienso en matar a alguien, y pienso que el sentimiento inmediato sería horrible, pero no sería muy mío, sería más de todos los que alguna vez me dijeron que matar estaba mal. Entonces vendrían los problemas ajenos a volverse míos y me condenarían prejuicios muy superfluos, al aislamiento y a otros castigos. ¿Reflexionaría yo en ese caso? Habiendo estado convencida a la hora de matar de que mi moral (o quizás mi falta de moral) tenía un sustento válido, los días aislada de esa sociedad que nunca me entendió no tendrían tanto de castigo sino un poco más de premio y no cambiarían mis convicciones, nunca. Terminar con una vida debe cambiarlo a uno rotundamente, la concepción del mundo después del acto debe ser tan distinta que no puedo ni imaginarla, ¿será poder? ¿será soberbia?. Si tuviera muchas vidas elegiría una para ser como soy, otra para tener muchos hijos y otra para matar a quien me plazca. Me di cuenta de que nosotros creemos saber mucho, lo cierto es que sabemos de procrear y sabemos de principios, pero no de finales.
lunes, 11 de julio de 2011
Validación.
Me estoy muriendo de nervios, tengo que hacer algo que saque a mi cabeza de esta situación, de esta constante aparición de variables y de las conversaciones conmigo misma.
Burguer King
Hoy pasé 5 horas en mi Burguer King favorito, en Corrientes y Florida, el edificio es antiguo, solía tener otro uso y por eso la arquitectura maravillosa. Tiene columnas con volutas por todas partes y dos escaleras que se abren hacia el tercer piso que es circular, y tiene en el centro una cúpula con un vitreaux muy simpático. Empecé a ir seguido por eso, y el primer día que pasé seis horas ahí tuve que elegir a un chico para mirar y poder distraerme en mis recesos de estudio. Elegí a un empleado. Para él yo seguramente sea la chica que no tiene amigas ni casa y por ende va a estudiar a un lugar lleno de comida chatarra muchas horas a la semana.
Se llama Gonzalo y a mí me gusta pensar que lo elegí bien porque no tiene la chombita roja que tienen todos, es más importante, usa la camisa azul y da órdenes. Siempre es muy cordial conmigo, me dijo un par de frases de un enorme valor emocional como "si te olvidás algo te lo guardo, igual venís seguido" (¡sabe que voy seguido!), la última frase, la de hoy, fue totalmente emocionante "¿cómo andás? ¿todo bien?" (sonrió y puso un pulgar hacia arriba). Creo que nuestra relación va bien, hoy me dieron muchas ganas de averiguar su apellido, para entrar en su facebook y saber un poco más sobre él, pero no lo hice, eso es una buena señal.
Me releo y me siento una enferma. Por supuesto exagero a cada frase. Creo que la gente no actúa como yo, los demás no se buscan obsesiones y las mantienen por meses, no idealizan gente por ahí y la investigan. A veces me preocupa mucho que me juzguen, el valor de lo que hago queda a merced de la validación de los demás, del gesto en respuesta que reciba. De todas formas, no dejo de comportarme así para entretenerme, los demás deberían intentarlo.
Ya me voy a ir a dormir, quizás no duerma y de vueltas en la cama pensando en colisiones elásticas y plásticas, no sé si llegué a algún lado con mi texto pero a mi mente no le puede importar menos en este momento. Como diría el borracho de la cuadra, Marcelo, "bau bau".
Burguer King
Hoy pasé 5 horas en mi Burguer King favorito, en Corrientes y Florida, el edificio es antiguo, solía tener otro uso y por eso la arquitectura maravillosa. Tiene columnas con volutas por todas partes y dos escaleras que se abren hacia el tercer piso que es circular, y tiene en el centro una cúpula con un vitreaux muy simpático. Empecé a ir seguido por eso, y el primer día que pasé seis horas ahí tuve que elegir a un chico para mirar y poder distraerme en mis recesos de estudio. Elegí a un empleado. Para él yo seguramente sea la chica que no tiene amigas ni casa y por ende va a estudiar a un lugar lleno de comida chatarra muchas horas a la semana.
Se llama Gonzalo y a mí me gusta pensar que lo elegí bien porque no tiene la chombita roja que tienen todos, es más importante, usa la camisa azul y da órdenes. Siempre es muy cordial conmigo, me dijo un par de frases de un enorme valor emocional como "si te olvidás algo te lo guardo, igual venís seguido" (¡sabe que voy seguido!), la última frase, la de hoy, fue totalmente emocionante "¿cómo andás? ¿todo bien?" (sonrió y puso un pulgar hacia arriba). Creo que nuestra relación va bien, hoy me dieron muchas ganas de averiguar su apellido, para entrar en su facebook y saber un poco más sobre él, pero no lo hice, eso es una buena señal.
Me releo y me siento una enferma. Por supuesto exagero a cada frase. Creo que la gente no actúa como yo, los demás no se buscan obsesiones y las mantienen por meses, no idealizan gente por ahí y la investigan. A veces me preocupa mucho que me juzguen, el valor de lo que hago queda a merced de la validación de los demás, del gesto en respuesta que reciba. De todas formas, no dejo de comportarme así para entretenerme, los demás deberían intentarlo.
Ya me voy a ir a dormir, quizás no duerma y de vueltas en la cama pensando en colisiones elásticas y plásticas, no sé si llegué a algún lado con mi texto pero a mi mente no le puede importar menos en este momento. Como diría el borracho de la cuadra, Marcelo, "bau bau".
domingo, 26 de junio de 2011
El camino hacia ningún lado.
No se aceptan delirios y pasajeros sin destino. No hay que correr riesgos para no perder lo único que se tiene, que aún así, no deja de ser poco. Hay que seguir el camino de los que se dicen exitosos y apostar por un concepto de progreso que no es el propio.
Dicen que si te subís a un colectivo sin querer llegar a ningún lado no estás avanzando por más que vayas hacia adelante y es cierto, pero no siempre hay que avanzar. ¿Por qué no sumirnos en un caótico recorrido sin rumbo y dejarnos llevar? Hay que lograr no tenerle miedo a la ignorancia del futuro y parar un poco de premeditar. Dejemos por un rato de pensar en el bien y en el mal.
Dicen que si te subís a un colectivo sin querer llegar a ningún lado no estás avanzando por más que vayas hacia adelante y es cierto, pero no siempre hay que avanzar. ¿Por qué no sumirnos en un caótico recorrido sin rumbo y dejarnos llevar? Hay que lograr no tenerle miedo a la ignorancia del futuro y parar un poco de premeditar. Dejemos por un rato de pensar en el bien y en el mal.
lunes, 13 de junio de 2011
El plomero.
Hace cuatro años que se murió mi papá. Algún tiempo después tuvimos que llamar a un plomero para que venga a casa porque la ducha andaba un poco mal. El plomero resultó ser, en muchos aspectos, muy parecido a papá; apariencia similar, chistes ácidos e ingenio para arreglar cosas. No tardé en descubrir estas similitudes y el resto de mi familia tampoco. Ahora cada vez que viene no puedo dejar de observarlo e intento constantemente interactuar con él, el señor es tan simpático que no entiende los mecanismos de proyección que se activan en mi mente cuando lo veo y conversamos.
Por más triste o enfermo que pueda parecer esto, a mí me pone muy contenta, me gusta poder disfrutar de algo tan mundano como recibir a un plomero en mi casa y me encanta que cada tanto mi vida me regale situaciones así. Podría vivir de estas pequeñas cosas, de estos aislados hechos sin sentido y no estaría nunca preocupada.
Por más triste o enfermo que pueda parecer esto, a mí me pone muy contenta, me gusta poder disfrutar de algo tan mundano como recibir a un plomero en mi casa y me encanta que cada tanto mi vida me regale situaciones así. Podría vivir de estas pequeñas cosas, de estos aislados hechos sin sentido y no estaría nunca preocupada.
domingo, 29 de mayo de 2011
Basta, o no.
Hace muchos años quise ser dueña de una vida, cuando aún no me sentía dueña de la mía. El momento de la adjudicación fue un momento increíble, y esa vida que me dieron pasó a ser una de las cosas más importantes que tenía. Pasaron 10 años en los que no siempre estuve muy al tanto de los aconteceres de la vida que manejaba, pero lo sobrellevamos bien. Ahora se está por terminar y hay demasiado llanto, demasiado dolor y demasiadas preguntas. ¿Valió la pena haber optado por este rol? Tengo en mis manos el poder de decidir, cual dios, sobre el momento final de esa vida y no se siente nada bien. Creo haber disfrutado de mi papel y haber hecho lo mejor, pero nada es muy certero en esta crisis. No me siento capacitada para las decisiones que tengo que tomar, por más simples que puedan parecer a aquel ajeno a esta cuestión. Si hay que saber cuando parar, si la muerte debe ser digna, como dicen, entonces siempre hay que optar por el suicidio o por el asesinato (el sacrificio), o quizás no deberíamos traer más vidas a este mundo. Imposible saber cuando parar, imposible hacer balance con el pasado el presente y probable futuro y tomar una decisión que nos deje satisfechos. Imposible me resulta encontrar un equilibrio todo mi tiempo. Cansada de sentir preferiría terminar con todo esto o mejor aún no haberlo empezado, nunca haber sentido, nunca haber querido esa vida que ahora tengo y que enseguida pierdo.
martes, 17 de mayo de 2011
Ahogándome en un vaso de agua.
En algo le estoy pifiando feo. Mamá me llamó al celular para preguntarme cómo me había ido y le respondí algo horrible pero cierto: "Mal, no pude". La frase me lastimó más y se desató el llanto que venía aguantando hacía ya unas cuantas horas. Pocas cosas me duelen tanto como el fracaso y lo peor es que no le encuentro la vuelta al camino que, por difícil, elegí. Es fácil decirme que ya todo va a ir mejor y seguramente sea cierto, pero me cuesta mucho verlo cercano. En algo me estoy equivocando y hasta que no lo descubra y lo arregle voy a estar muy triste. Además de lo poco motivadora que es esta tristeza, la posibilidad de renunciar que surge siempre como un chiste, empezó a aparecer como una humillante y mediocre opción, pero viable para salir de dónde estoy. Sería algo así como un antidepresivo que por unos meses me mantendría tranquila pero que como esas pastillas me haría dejar de ser yo y la angustia por haber cambiado el rumbo duraría toda la vida. No puedo hacer nada más que llorar hasta dejar de hacerlo por alguna distracción del momento y seguir poniéndole todo mi esfuerzo a algo que por ahora no funciona.
Horas enteras llorando, hacía mucho que no me pasaba, estuve todo el día con las lágrimas brotando o a punto de hacerlo. Es difícil explicar por qué estoy tan triste y sé que hay parte de exageración en todo esto, pero realmente hoy me ahogué por completo en mi vaso de agua. Lo único que quiero, lo que elegí para mí y de lo que estoy completamente segura se me apareció distante y demasiado difícil de alcanzar, tan difícil que duele. Estoy en una de esas situaciones en las que el trauma del momento feo y de la frustración impiden ver que haya un futuro positivo más allá del hoy, me cuesta pensar en que mañana me puedo llegar a despertar y que no me caigan las lágrimas por la cara las 24 horas. Estoy tan mal en parte porque mi problema puede atribuirse a dos cosas, una cosa excluye a la otra y tengo que elegir, o no sirvo para lo que más me gusta en el mundo porque tengo una inteligencia reducida en ese campo o carezco de una capacidad desarrollable con la práctica que se requiere para desenvolverse en mi ciencia. La segunda opción es la más realista, la primera es exagerada, como yo. A pesar de que sé esto y de que me lo han dicho de maneras distintas una gran cantidad de personas, hasta que no logre demostrarme a mí misma que la primera opción debe ser descartada el esfuerzo que aplique va a estar siempre merodeado por la idea de que quizás todo falle y yo no sea lo que quiero ser. Hoy estoy realmente mal.
Horas enteras llorando, hacía mucho que no me pasaba, estuve todo el día con las lágrimas brotando o a punto de hacerlo. Es difícil explicar por qué estoy tan triste y sé que hay parte de exageración en todo esto, pero realmente hoy me ahogué por completo en mi vaso de agua. Lo único que quiero, lo que elegí para mí y de lo que estoy completamente segura se me apareció distante y demasiado difícil de alcanzar, tan difícil que duele. Estoy en una de esas situaciones en las que el trauma del momento feo y de la frustración impiden ver que haya un futuro positivo más allá del hoy, me cuesta pensar en que mañana me puedo llegar a despertar y que no me caigan las lágrimas por la cara las 24 horas. Estoy tan mal en parte porque mi problema puede atribuirse a dos cosas, una cosa excluye a la otra y tengo que elegir, o no sirvo para lo que más me gusta en el mundo porque tengo una inteligencia reducida en ese campo o carezco de una capacidad desarrollable con la práctica que se requiere para desenvolverse en mi ciencia. La segunda opción es la más realista, la primera es exagerada, como yo. A pesar de que sé esto y de que me lo han dicho de maneras distintas una gran cantidad de personas, hasta que no logre demostrarme a mí misma que la primera opción debe ser descartada el esfuerzo que aplique va a estar siempre merodeado por la idea de que quizás todo falle y yo no sea lo que quiero ser. Hoy estoy realmente mal.
viernes, 6 de mayo de 2011
La luz es cosa de todos los días.
A veces dejo la persiana de mi pieza abierta para que la luz de la mañana me obligue a levantarme, la sensación es fea, los párpados se ven forzados a abrirse porque los ojos saben que afuera hay luz y que es hora de ver, que empiezan nuevamente a funcionar los sentidos.
Durante el transcurso de la jornada la luz determina la mayoría de mis actividades, su presencia o ausencia influyen en mis hábitos y en los de todos a mi alrededor. Creo que todos la ven como algo mucho más positivo que yo, hasta considero que la tienen bastante sobrevalorada. Para empezar hay gente que dice que cuando uno muere ve la luz. El paraíso para ellos es un luminoso lugar extraterrenal al que migran las almas de los afortunados. Yo discrepo. Cuando pienso en la muerte no veo luz, no se me aparece nada similar a ella en la mente, justamente porque no se me aparece nada, mi idea de la muerte es una pantalla en negro. Algunos ejemplos de esta sobrevaloración de la luz serían: el racismo; fue la idea de luz la que llevó a pensar en la gente de tez oscura como inferior a nosotros, los iluminados blancos, y también en todo lo oscuro como sinónimo de algo negativo. El movimiento cultural que llevó a la revolución francesa fue denominado iluminismo haciendo referencia a la luz que alumbró a todos aquellos pensadores con las maravillosas reflexiones filosóficas que sustentaron la revolución. Por último, el amor por la luz derivó en la invención de la luz artificial, para prolongar su presencia en nuestras vidas y poder desarrollar por más tiempo las actividades que ella nos permite.
No me malentiendan, este no es un ensayo en contra de la luz, hay cosas de ella que encuentro maravillosas, como su capacidad de viajar a la velocidad más alta que existe y su dualidad ondas-partículas. No me desagrada, no la desterraría de mi vida, pero tampoco la quiero en mi muerte. No hay nada que me guste más que la sensación que siento cuando cierro los ojos a la hora de dormir, cuando sé que lo único que me queda hacer es pensar hasta la inconciencia y de ahí soñar hasta la luz.
jueves, 28 de abril de 2011
El sueño de la razón produce monstruos.
"La fantasía, abandonada de la razón, produce monstruos imposibles; unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas" "Cuando los hombres no oyen el grito de la razón, todo se vuelven visiones". Francisco de Goya y Lucientes.
El Capricho N° 43 de Goya me quedó dando vueltas en la cabeza todo el día, la frase se me apareció miles de veces y la analicé otras tantas. Su cosmovisión negativa me hizo sentirme en algún punto identificada con su obra y con su padecimiento. La razón está dormida y de alguna forma, tiene que despertar.
miércoles, 27 de abril de 2011
Mentalmente.
Bienvenidos a mi mente, es un placer dejarlos pasar. Alrededor de estos enmarañados pensamientos pueden visualizar mi personalidad, yo la creo terminada de construir pero expertos afirman que aún se encuentra en edificación. Pueden ver complejos de la infancia en aquella esquina y algún que otro recuerdo de mi padre que me esforcé en guardar en el estante de por allá. Les sugiero que no ahonden en la examinación de aquella cómoda, hay algunas cosas de carácter demasiado personal…
Si me brindan su atención por un momento –disculpen, sé que hay mucho por ver y que deben estar ansiosos por recorrerme- me gustaría hacerles algunas preguntas, los traje aquí por una razón concreta, me enteré que ustedes han visto otras mentes ya y yo me preguntaba… ¿Todas funcionan así? ¿Encuentran acaso la mía similar a las demás? ¿Hay alguna notoria diferencia? ¿Alguna falla? Es una incógnita que me he planteado toda la vida, si se fijan en conflictos irresolutos, a su derecha, la pueden visualizar. No sé si ha sido por el afán de sentirme especial o por el miedo a realmente serlo pero la pregunta me acechó incontables veces. Ustedes saben… Ese miedo a que algo esté funcionando mal y uno no termine de enterarse o quizás a que las cosas funcionen demasiado igual que para todos los demás… miedo a ser un estereotipo quizás.
Está bien, puede que haya formulado la pregunta demasiado rápido, los dejaré dar algunas vueltas más. Considero que les sería útil conversar con aquellos personajes de allá, pueden parecerles un tanto vacíos pero son viejos amigos míos, creo que tienen mucho para contar puesto que han vivido un largo tiempo aquí, los inventé alguna vez en algún rato de aburrimiento y no sirvieron de mucho, pero allí quedaron.
Aguardo su veredicto señores, noto una expresión de incertidumbre en sus caras pero confío en que podrán esclarecer un poco este panorama, les ruego que sean claros con su respuesta, para no generar más marañas de las que hay. Los dejaré aquí un tiempo más…
domingo, 24 de abril de 2011
Sobre mi odio hacia la realidad.
Mi mayor problema en este mundo es ser real, por eso tiendo a encontrar maravillosas aquellas cosas que no existen. Partiendo de la base de que existo, de que soy real -así como hizo Descartes, que lamentablemente se equivocó con la cuestión de la existencia de un dios- puedo llegar a estar segura de que hay un ideal que nunca voy a alcanzar, al que a partir de ahora llamaré "idealidad".
Mi desprecio hacia los sentidos nace por esta contraposición entre realidad e idealidad, los sentidos son aquella herramienta a través de la cual percibimos la realidad, sin sentidos todo es pensar, sin sentidos no puedo chocarme con la realidad que es tan diferente a la idealidad, sin sentidos soy todo reflexión y no me engaño más. Mi primera contradicción surge de aquí, de haber nacido sin sentidos no hubiera llegado a seguir este hilo de pensamiento puesto que nunca hubiera podido concebir esta problemática y mi mundo sería diferente de una forma que no puedo imaginar ahora que sí cuento con sentidos, así que la eliminación de los sentidos no es lo que propongo, mi idea aquí es problematizar todo y no solucionar nada.
Una problemática filosófica interesante que puedo relacionar con esto es la búsqueda del verdadero amor. En mi opinión el verdadero amor debe tener una serie de características incompatibles e inalcanzables, encuentro más contradicciones en mis pensamientos cuando me sumerjo en esta temática. A saber; 1- el verdadero amor no involucra al cuerpo, no hay contacto y la inclusión de la sexualidad en él es inapropiada ya que lo contamina de sentidos. 2- el verdadero amor está solo en las mentes, es producto de ellas, es reflexión conjunta y productiva, es dialéctica y no presenta ninguna jerarquía entre los participantes. 3- el verdadero amor debe durar para siempre y para ello podría, por ejemplo, terminar y volver a empezar ad infinitum, para estar siempre "en la cresta de la ola". Surge de estos ítems otra contradicción; si el amor termina entonces algo cambió, puede que se haya contaminado de sentidos o que haya habido una jerarquía entre los participantes que hizo que terminara, después de haber terminado ¿cómo volvería a empezar?, ya no sería verdadero. Mi concepto de verdadero amor contiene la idea de equilibrio, es una reacción en la que los reactivos se convierten en productos y los productos se convierten en reactivos de manera constante, para siempre, pero esto no sucede en la realidad, solo en mis reflexiones. Quizás un caso de verdadero amor que puedo encontrar en la realidad sea el del amor a un muerto, el muerto al dejar de existir entre nosotros pasa a ser solo una idea, un concepto idealizado de la persona real, es muy fácil amar a un muerto, es perfecto, la relación amorosa con él no decae, no hay fallas posibles porque no hay desilusiones, no hay que hacer cuadrar el concepto con la realidad porque en la realidad el concepto no existe. Lo que concluyo de todo esto es que mi concepto de amor verdadero, esa situación en la que podemos hacer cuadrar idealidad y realidad, definida con las características que describí no existe, no se puede conseguir, eso no quiere decir que el amor como actividad o concepto deba ser descartado. No considero ni positivo ni negativo concluir esto porque como mencioné anteriormente no busco emitir juicios de valor al respecto.
Haber hecho un recorrido por todos estos pensamientos me llevó a darme cuenta de que mi odio hacia la realidad me resulta necesario, es decir, mi incapacidad de conseguir eso que busco me frustra de manera productiva, necesito de la realidad para pensar en ella y odiarla, es como el villano de mi película, sin ella no puedo ser el héroe protagonista.
Mi desprecio hacia los sentidos nace por esta contraposición entre realidad e idealidad, los sentidos son aquella herramienta a través de la cual percibimos la realidad, sin sentidos todo es pensar, sin sentidos no puedo chocarme con la realidad que es tan diferente a la idealidad, sin sentidos soy todo reflexión y no me engaño más. Mi primera contradicción surge de aquí, de haber nacido sin sentidos no hubiera llegado a seguir este hilo de pensamiento puesto que nunca hubiera podido concebir esta problemática y mi mundo sería diferente de una forma que no puedo imaginar ahora que sí cuento con sentidos, así que la eliminación de los sentidos no es lo que propongo, mi idea aquí es problematizar todo y no solucionar nada.
Una problemática filosófica interesante que puedo relacionar con esto es la búsqueda del verdadero amor. En mi opinión el verdadero amor debe tener una serie de características incompatibles e inalcanzables, encuentro más contradicciones en mis pensamientos cuando me sumerjo en esta temática. A saber; 1- el verdadero amor no involucra al cuerpo, no hay contacto y la inclusión de la sexualidad en él es inapropiada ya que lo contamina de sentidos. 2- el verdadero amor está solo en las mentes, es producto de ellas, es reflexión conjunta y productiva, es dialéctica y no presenta ninguna jerarquía entre los participantes. 3- el verdadero amor debe durar para siempre y para ello podría, por ejemplo, terminar y volver a empezar ad infinitum, para estar siempre "en la cresta de la ola". Surge de estos ítems otra contradicción; si el amor termina entonces algo cambió, puede que se haya contaminado de sentidos o que haya habido una jerarquía entre los participantes que hizo que terminara, después de haber terminado ¿cómo volvería a empezar?, ya no sería verdadero. Mi concepto de verdadero amor contiene la idea de equilibrio, es una reacción en la que los reactivos se convierten en productos y los productos se convierten en reactivos de manera constante, para siempre, pero esto no sucede en la realidad, solo en mis reflexiones. Quizás un caso de verdadero amor que puedo encontrar en la realidad sea el del amor a un muerto, el muerto al dejar de existir entre nosotros pasa a ser solo una idea, un concepto idealizado de la persona real, es muy fácil amar a un muerto, es perfecto, la relación amorosa con él no decae, no hay fallas posibles porque no hay desilusiones, no hay que hacer cuadrar el concepto con la realidad porque en la realidad el concepto no existe. Lo que concluyo de todo esto es que mi concepto de amor verdadero, esa situación en la que podemos hacer cuadrar idealidad y realidad, definida con las características que describí no existe, no se puede conseguir, eso no quiere decir que el amor como actividad o concepto deba ser descartado. No considero ni positivo ni negativo concluir esto porque como mencioné anteriormente no busco emitir juicios de valor al respecto.
Haber hecho un recorrido por todos estos pensamientos me llevó a darme cuenta de que mi odio hacia la realidad me resulta necesario, es decir, mi incapacidad de conseguir eso que busco me frustra de manera productiva, necesito de la realidad para pensar en ella y odiarla, es como el villano de mi película, sin ella no puedo ser el héroe protagonista.
viernes, 22 de abril de 2011
Técnicas de normalización.
Aproximadamente en el año 1967 Osvaldo Minieri de 38 años (mi abuelo materno) fue internado en una institución psiquiátrica. La decisión de la internación fue tomada por parte de sus parientes más cercanos, sus hermanas y sobrinos, debido a una serie de episodios en los que demostró un comportamiento fuera de lo normal. Luego de un año de internación Osvaldo falleció al contraer una enfermedad que la fuente consultada (Liliana Minieri, mi mamá) no puede especificar por su escasa edad en el momento del fallecimiento. He decidido tomar para el análisis este caso ya que presenta una serie de factores muy interesantes: el concepto de normalidad en una sociedad, las técnicas de normalización aplicadas frecuentemente y la naturalización del aislamiento como solución a los problemas de una sociedad, entre otros.
Cuando escucho a mi mamá contar la historia, surgen constantemente concepciones de la época en la que esta se desarrolló. Cito a continuación un ejemplo interesante: "se decía que los ataques de locura en una persona se detonaban después de recibir dos golpes fuertes en la cabeza, mi papá se había dado un golpe muy grande cuando estaba haciendo el servicio militar y ellos decían (hace referencia a sus parientes cercanos) que se había dado un golpe más y por eso se había vuelto loco". Este es un discurso de carácter muy poco científico, pero fue sin embargo esta creencia la que llevó a los parientes a recurrir a una institución que en su momento no recomendó un tratamiento ambulatorio sino que recurrió inmediatamente a la internación.
Frente a esto hay dos preguntas que uno se puede plantear: ¿cómo se construyó en los familiares esta creencia? y ¿por qué tomó la institución psiquiátrica esta decisión? La primera pregunta encuentra su explicación en un esbozo del entorno social de esta familia: clase media baja con escasa o casi nula formación intelectual, podemos decir que se trataba de gente que basaba sus conocimientos en creencias heredadas y que no contaba con las herramientas para considerar equivocadas estas creencias. Para contestar la segunda pregunta se puede pensar en la estructuración en el sentido técnico-institucional que comenzaron a presentar los manicomios luego del inicio de la revolución industrial, es decir a esa necesidad de dividir lo productivo de lo improductivo discriminando a todo elemento que pueda ser un estorbo al ritmo productivo. Los signos de locura que Osvaldo presentó en ese momento, que detallaré luego, de haberse dado en una sociedad sin discriminación entre elementos productivos y no productivos, y con una concepción de los tratamientos psicológicos y psiquiátricos ambulatorios como solución a los trastornos psicológicos, no hubieran llevado a la internación.
En el discurso de los parientes se ve una naturalización de este tipo de situaciones, no llamaba para nada la atención que la solución al extraño comportamiento extraño de Osvaldo fuera aislarlo del entorno familiar para someterlo a una internación, faltó el pensamiento foucaultiano que pudiera problematizar dentro de estas concepciones socialmente aceptadas y dejara de ver lo natural como natural sin discusiones.
Retomando el asunto de los signos de locura de Osvaldo, Liliana hizo referencia a "ataques de locura" siendo estos descriptos por ella como situaciones en las que él demostraba un miedo muy grande por una supuesta persecución que sufría y por la posibilidad de que esta persecución derivara en el robo de su hija. Sin tener demasiados conocimientos en el diagnóstico de enfermedades psiquiátricas, relaciono estos síntomas directamente con la paranoia.
Los síntomas descriptos también llevan a pensar que no había una conducta violenta por parte de Osvaldo que representara un peligro para aquéllos que lo rodeaban, solo eran acciones que se salían de lo normal. Y ahora puedo ahondar en este concepto, ya que lo que llevó a Osvaldo a la internación fue el no adecuarse al concepto de normalidad, puedo concluir que se utilizó en este caso la internación como una técnica de normalización, que desencadenó en la muerte del paciente, probablemente por la situación poco higiénica de la institución o por la tristeza y frustración que el aislamiento pudo provocar en él. El miedo tan demostrado en Osvaldo, la pesadilla de su posible persecución y la pérdida de su hija se hizo realidad al separarlo de su entorno.
El concepto de normalidad al que se tiene que adecuar el paciente es uno solo y surge de una construcción social y temporal, es decir, está directamente relacionado con la época y la sociedad de la que se habla, y esto es un problema, ya que no se permite que nadie se salga de este concepto, la línea se fija rígidamente y aquél que no se adecua entra en la bolsa de aquello que no debe ser visto, que debe ser aislado para no estorbar. ¿Cómo podría el aislamiento solucionar de alguna forma el trastorno? Si se pudiera pensar en un seguimiento detallado de las actividades del paciente por un período corto de tiempo, aislarlo podría entonces resultar fructífero (y ni siquiera puedo asegurarlo), pero las internaciones permanentes, en las que los pacientes pueden pasar años y hasta gran parte de sus vidas en una institución psiquiátrica, no dan frutos en el terreno de la salud mental. Un paciente que vive gran parte de su vida aislado va a enfrentarse con problemas muy grandes a la hora de insertarse en la sociedad.
Para afrontar este problema de la desviación de la norma Franco Basaglia, psiquiatra creador de la corriente de antipsiquiatría en Italia, considera necesario que se lo afronte en relación a la estructura social, a la división innatural sobre la cual la estructura se funda y no como fenómenos aislados. Las instituciones psiquiátricas ven a la internación como un ir de camino a un fin formal que es la cura, y que en muchos casos, como en el de Osvaldo, nunca deja de ser un fin formal para ser un fin práctico, las instituciones terminan llevando a la destrucción y a la eliminación de lo que contienen. El razonamiento seguido, a grandes rasgos, es el de ver algo improductivo en la sociedad y encerrarlo para que no estorbe en un sistema que va a terminar por eliminarlo en vez de convertirlo en productivo como se plantea formalmente y seguir este razonamiento es mucho más simple que ahondar en la estructura social para evitar estas desviaciones de la norma.
El desarrollo de la historia de Osvaldo no muestra en ningún momento una toma de conciencia por parte de este de su enfermedad, y de no haber muerto, esta falta de toma de conciencia le hubiera impedido convertir el período de internación en un período rehabilitador, porque si el paciente no reconoce a la institución como rehabilitadora no hay recuperación posible. Pero, ¿cómo iba a llegar Osvaldo a considerar a la institución que terminó materializando sus miedos como una institución rehabilitadora?, eso jamás iba a suceder y el tratamiento no rendiría frutos. Esto demuestra que cuando Osvaldo fue encerrado en ese instituto psiquiátrico no había solución posible a sus problemas, las condiciones de su internación no le iban a permitir en ningún momento creer posible una rehabilitación frente a una enfermedad que sentía que no tenía y además la falta de medidas de higiene y cuidados dentro de la institución lo iban a conducir a la muerte.
Cuando escucho a mi mamá contar la historia, surgen constantemente concepciones de la época en la que esta se desarrolló. Cito a continuación un ejemplo interesante: "se decía que los ataques de locura en una persona se detonaban después de recibir dos golpes fuertes en la cabeza, mi papá se había dado un golpe muy grande cuando estaba haciendo el servicio militar y ellos decían (hace referencia a sus parientes cercanos) que se había dado un golpe más y por eso se había vuelto loco". Este es un discurso de carácter muy poco científico, pero fue sin embargo esta creencia la que llevó a los parientes a recurrir a una institución que en su momento no recomendó un tratamiento ambulatorio sino que recurrió inmediatamente a la internación.
Frente a esto hay dos preguntas que uno se puede plantear: ¿cómo se construyó en los familiares esta creencia? y ¿por qué tomó la institución psiquiátrica esta decisión? La primera pregunta encuentra su explicación en un esbozo del entorno social de esta familia: clase media baja con escasa o casi nula formación intelectual, podemos decir que se trataba de gente que basaba sus conocimientos en creencias heredadas y que no contaba con las herramientas para considerar equivocadas estas creencias. Para contestar la segunda pregunta se puede pensar en la estructuración en el sentido técnico-institucional que comenzaron a presentar los manicomios luego del inicio de la revolución industrial, es decir a esa necesidad de dividir lo productivo de lo improductivo discriminando a todo elemento que pueda ser un estorbo al ritmo productivo. Los signos de locura que Osvaldo presentó en ese momento, que detallaré luego, de haberse dado en una sociedad sin discriminación entre elementos productivos y no productivos, y con una concepción de los tratamientos psicológicos y psiquiátricos ambulatorios como solución a los trastornos psicológicos, no hubieran llevado a la internación.
En el discurso de los parientes se ve una naturalización de este tipo de situaciones, no llamaba para nada la atención que la solución al extraño comportamiento extraño de Osvaldo fuera aislarlo del entorno familiar para someterlo a una internación, faltó el pensamiento foucaultiano que pudiera problematizar dentro de estas concepciones socialmente aceptadas y dejara de ver lo natural como natural sin discusiones.
Retomando el asunto de los signos de locura de Osvaldo, Liliana hizo referencia a "ataques de locura" siendo estos descriptos por ella como situaciones en las que él demostraba un miedo muy grande por una supuesta persecución que sufría y por la posibilidad de que esta persecución derivara en el robo de su hija. Sin tener demasiados conocimientos en el diagnóstico de enfermedades psiquiátricas, relaciono estos síntomas directamente con la paranoia.
Los síntomas descriptos también llevan a pensar que no había una conducta violenta por parte de Osvaldo que representara un peligro para aquéllos que lo rodeaban, solo eran acciones que se salían de lo normal. Y ahora puedo ahondar en este concepto, ya que lo que llevó a Osvaldo a la internación fue el no adecuarse al concepto de normalidad, puedo concluir que se utilizó en este caso la internación como una técnica de normalización, que desencadenó en la muerte del paciente, probablemente por la situación poco higiénica de la institución o por la tristeza y frustración que el aislamiento pudo provocar en él. El miedo tan demostrado en Osvaldo, la pesadilla de su posible persecución y la pérdida de su hija se hizo realidad al separarlo de su entorno.
El concepto de normalidad al que se tiene que adecuar el paciente es uno solo y surge de una construcción social y temporal, es decir, está directamente relacionado con la época y la sociedad de la que se habla, y esto es un problema, ya que no se permite que nadie se salga de este concepto, la línea se fija rígidamente y aquél que no se adecua entra en la bolsa de aquello que no debe ser visto, que debe ser aislado para no estorbar. ¿Cómo podría el aislamiento solucionar de alguna forma el trastorno? Si se pudiera pensar en un seguimiento detallado de las actividades del paciente por un período corto de tiempo, aislarlo podría entonces resultar fructífero (y ni siquiera puedo asegurarlo), pero las internaciones permanentes, en las que los pacientes pueden pasar años y hasta gran parte de sus vidas en una institución psiquiátrica, no dan frutos en el terreno de la salud mental. Un paciente que vive gran parte de su vida aislado va a enfrentarse con problemas muy grandes a la hora de insertarse en la sociedad.
Para afrontar este problema de la desviación de la norma Franco Basaglia, psiquiatra creador de la corriente de antipsiquiatría en Italia, considera necesario que se lo afronte en relación a la estructura social, a la división innatural sobre la cual la estructura se funda y no como fenómenos aislados. Las instituciones psiquiátricas ven a la internación como un ir de camino a un fin formal que es la cura, y que en muchos casos, como en el de Osvaldo, nunca deja de ser un fin formal para ser un fin práctico, las instituciones terminan llevando a la destrucción y a la eliminación de lo que contienen. El razonamiento seguido, a grandes rasgos, es el de ver algo improductivo en la sociedad y encerrarlo para que no estorbe en un sistema que va a terminar por eliminarlo en vez de convertirlo en productivo como se plantea formalmente y seguir este razonamiento es mucho más simple que ahondar en la estructura social para evitar estas desviaciones de la norma.
El desarrollo de la historia de Osvaldo no muestra en ningún momento una toma de conciencia por parte de este de su enfermedad, y de no haber muerto, esta falta de toma de conciencia le hubiera impedido convertir el período de internación en un período rehabilitador, porque si el paciente no reconoce a la institución como rehabilitadora no hay recuperación posible. Pero, ¿cómo iba a llegar Osvaldo a considerar a la institución que terminó materializando sus miedos como una institución rehabilitadora?, eso jamás iba a suceder y el tratamiento no rendiría frutos. Esto demuestra que cuando Osvaldo fue encerrado en ese instituto psiquiátrico no había solución posible a sus problemas, las condiciones de su internación no le iban a permitir en ningún momento creer posible una rehabilitación frente a una enfermedad que sentía que no tenía y además la falta de medidas de higiene y cuidados dentro de la institución lo iban a conducir a la muerte.
martes, 19 de abril de 2011
Lo que más me gusta del mundo.
Me tocó vivir en este mundo, nunca nadie me preguntó si quería venir, no me consultaron acerca de la época y el contexto socio-económico en el que me quería situar, no elegí a mi mamá y a mi papá y tampoco a mis hermanos.
Después de evaluar las ventajas y desventajas de tantas cosas impuestas para mí, después de buscarle una explicación a veces racional y otras veces no tanto, decidí que quería pasar un período aproximado de 40 años en estas condiciones. Resigné los planes de formar una familia tipo y tener una vida promedio, esos planes que alguna vez había formulado sin demasiada reflexión solo porque parecían los correctos, a falta de pensamiento crítico y de experiencia.
En algún momento procedí a considerar todos los campos del conocimiento que me circundaban y los que no también, de ellos encontré fascinantes a la mayoría, amé las relaciones que entretejían y supe apasionarme más que nunca con el campo científico. Una vez sumergida en la temática pude reconocer a la ciencia que iba a intentar volver mía en esta estadía en la Tierra, la física, me sedujo su supremacía por sobre las demás, su enorme campo de aplicación y el carácter reflexivo que presenta frente a cada una de las problemáticas que abarca. Me gustó que tuviera tanto de disciplina filosófica y para cuando me di cuenta estaba envuelta por completo, comprometida con un saber que quería hacer crecer para mí y para los demás. Convencida de que no había forma de aumentar mi relevancia en el planeta las decisiones tomadas fueron revisadas, parecieron correctas a la luz del paso del tiempo -que afortunadamente aún no ha sido mucho- y comencé con el estudio. No hay mucho que concluir por ahora, sé que es díficil y estoy dispuesta a asumir el desafío, mientras tanto tengo un blog al que llorarle mis penas y una tonelada de cosas por incorporar.
Después de evaluar las ventajas y desventajas de tantas cosas impuestas para mí, después de buscarle una explicación a veces racional y otras veces no tanto, decidí que quería pasar un período aproximado de 40 años en estas condiciones. Resigné los planes de formar una familia tipo y tener una vida promedio, esos planes que alguna vez había formulado sin demasiada reflexión solo porque parecían los correctos, a falta de pensamiento crítico y de experiencia.
En algún momento procedí a considerar todos los campos del conocimiento que me circundaban y los que no también, de ellos encontré fascinantes a la mayoría, amé las relaciones que entretejían y supe apasionarme más que nunca con el campo científico. Una vez sumergida en la temática pude reconocer a la ciencia que iba a intentar volver mía en esta estadía en la Tierra, la física, me sedujo su supremacía por sobre las demás, su enorme campo de aplicación y el carácter reflexivo que presenta frente a cada una de las problemáticas que abarca. Me gustó que tuviera tanto de disciplina filosófica y para cuando me di cuenta estaba envuelta por completo, comprometida con un saber que quería hacer crecer para mí y para los demás. Convencida de que no había forma de aumentar mi relevancia en el planeta las decisiones tomadas fueron revisadas, parecieron correctas a la luz del paso del tiempo -que afortunadamente aún no ha sido mucho- y comencé con el estudio. No hay mucho que concluir por ahora, sé que es díficil y estoy dispuesta a asumir el desafío, mientras tanto tengo un blog al que llorarle mis penas y una tonelada de cosas por incorporar.
martes, 12 de abril de 2011
¿Alguna vez pensaste?
¿Te pusiste alguna vez a pensar en eso que estabas haciendo y te planteaste por qué lo hacías?
¿No reflexionabas nada con cada desgracia que sufrías?
¿Por qué nunca pudiste privarte de los juicios de valor que tan a menudo emitías?
¿Fue bueno haberte jactado tanto de odiar la filosofía?
Naturalizaste tantas cosas solo porque te dijeron que lo hagas que tu naturaleza ya no es tuya. De repente estás solo, de repente pasó tu cuarto de hora, de repente no hablás tanto y tan bien como antes, de repente se olvidaron de vos, de repente no te das cuenta de que todo eso que pasó no pasó de repente, lo viviste sin pensarlo (porque priorizaste vivirlo). ¿Valió la pena? Te inclinás un poco y ves caer la primera lágrima al piso y sabés que reaccionaste, pero fue tarde y de repente.
lunes, 11 de abril de 2011
Mi cuerpo no es nuestro.
Hoy tengo en mente, entre tantas cosas, un tatuaje en la muñeca que me va a traer problemas. La situación es un claro reflejo de una sociedad que está por encima de mí y que llega a sobrepasarme de tal forma que busca controlar mi cuerpo y todavía no fue desplazada de mi mente (ojalá un día el circunstancial dejara de ser un todavía no). Yo no lo quiero así. Como individuo con existencia real y que excede a esa ficción social de un todo y de una moral común a ese todo, me opongo rotundamente a que la sociedad decida por mí. Me han marcado demasiados sucesos indeseados y la existencia de esta sociedad llena de prejuicios no va a ser un suceso más. ¿Qué voy a hacer? Mi camino empieza por mi muñeca.
“El autogobierno absoluto de mi cuerpo, el adueñarme de mi vida, supone también la posibilidad de quitármela”. Dante Palma.
jueves, 7 de abril de 2011
No, no tengo poderes.
Hay una pared adelante mío y la conozco muy bien, la miré miles de veces con intenciones de derribarla y estudié por completo cada una de mis posibilidades. El otro lado de la pared es, según dicen, muy prometedor, parece que tiene mucho que ofrecer. Duermo de este lado desde que me topé con ella y a veces se me deja ver por un pequeño agujero aquello que me estoy perdiendo de conocer. Mi relación con la pared es fluctuante, unas veces siento que no hay nada que pueda hacer para desaparecerla y me convenzo de que va a seguir ahí, tengo ganas de irme, de no verla más, siento que de esa forma dejaría de visualizar una derrota cada vez que la mire y sepa que no pude con ella, hay otras veces en las que creo descreo que la pared oculte tales maravillas y me engaño a mí misma diciéndome que no había nada que ver detrás de ella y que dejé de perder mi tiempo al detener mis intentos de atravesarla. En ninguno de los dos casos gano yo, no sé qué hacer conmigo, no la puedo dejar porque promete mucho, pero a veces quedarme me duele demasiado.
-una metafórica referencia a vos, ¿la captaste?-
-una metafórica referencia a vos, ¿la captaste?-
miércoles, 6 de abril de 2011
Separatidad.
Hace un tiempo Erich Fromm me dijo que todos cuando llegamos a este mundo buscamos evitar darnos cuenta de que estamos solos. La realidad que buscamos evitar es la de que somos solo uno y por eso pasamos toda nuestra vida queriendo ser dos. Gracias a Fromm pude encontrar la explicación a mi comportamiento y al de muchos, pero lo cierto es que este esclarecimiento deja un vacío en mí al decirme que eso que siento por otra persona es solo producto de una necesidad de no estar a solas conmigo misma. Difícil es aceptar que no hay magia en el aire y un alma gemela esperando por mí ahí afuera, sino que hay un problema de separatidad.
Según Erich lo mismo nos pasa con dios (una imagen que para mí no merece llevar mayúsculas), lo inventamos para sentirnos siempre acompañados por alguien y buscamos constantemente su aprobación. Ese es un engaño del que afortunadamente escapé y prefiero mil veces la soledad a creer en esa supuestamente justa voluntad todopoderosa. Pero del otro engaño, el de la media naranja, todavía no huí y desafortunadamente me resulta imposible pensar en hacerlo. Del dicho al hecho hay un gran trecho.
Según Erich lo mismo nos pasa con dios (una imagen que para mí no merece llevar mayúsculas), lo inventamos para sentirnos siempre acompañados por alguien y buscamos constantemente su aprobación. Ese es un engaño del que afortunadamente escapé y prefiero mil veces la soledad a creer en esa supuestamente justa voluntad todopoderosa. Pero del otro engaño, el de la media naranja, todavía no huí y desafortunadamente me resulta imposible pensar en hacerlo. Del dicho al hecho hay un gran trecho.
lunes, 4 de abril de 2011
Expectations against reality.
Es un fenómeno muy común, me he dado cuenta, la construcción personal de aquel mundo en el que nos gustaría vivir. Ese mundo en el que las cosas salen como uno las espera, donde querés que algo pase y pasa. Te animás a acercarte a hablarle y a ella no le llama la atención, pegan buena onda y salen. Te habla él cuando eras vos la que moría de ganas de hablarle y arreglan para verse. Las noticias que llegan siempre son buenas y ciertas.
La idealización del pasado no ayuda. Es un fenómeno constante, al cual recurro demasiado y que nos engaña haciéndonos creer que alguna vez hubo un pasado dorado en el que estuvimos mejor y fuimos tan giles como para no saber disfrutarlo. El deseo de volver las cosas atrás no es real, no saldría bien, y aunque me cueste decirlo tampoco sirve desear que llegue mañana. Te vas a levantar a vivir un día entero solo para llegar a esa hora que esperás, tu mundo va a girar en torno a un suceso imaginario, tan irreal como un sueño. Cuando llegue ese momento tan esperado no hay forma de que lo que proyectaste en tu mente, esa idealización de un momento no vivido aún, cuadre con lo que realmente sucede, y ahí se viene el bajón.
La desilusión es más grande mientras más alto hayan apuntado tus expectativas, pero ¿cuál es la onda? ¿dejar de hacer planes? ¿dejar de anhelar momentos?. He llegado a creer que si no apunto tan alto me va a doler menos la caída, pero no es así. La verdad que no. ¿Por qué debería importarme el dolor? sinceramente creo que no hay mejor dolor que el autogenerado y por eso sé que me quiero caer, que me quiero hacer mierda contra el piso y quiero seguir llorando en silencio contra la puerta del baño, que quiero que todo el colectivo note que tengo muchos problemas y también quiero que ese momento pase, quiero sentirme mejor y empezar de nuevo un ciclo que ya sé como va a terminar. Vamos a sufrir, no me gusta lo lineal.
La idealización del pasado no ayuda. Es un fenómeno constante, al cual recurro demasiado y que nos engaña haciéndonos creer que alguna vez hubo un pasado dorado en el que estuvimos mejor y fuimos tan giles como para no saber disfrutarlo. El deseo de volver las cosas atrás no es real, no saldría bien, y aunque me cueste decirlo tampoco sirve desear que llegue mañana. Te vas a levantar a vivir un día entero solo para llegar a esa hora que esperás, tu mundo va a girar en torno a un suceso imaginario, tan irreal como un sueño. Cuando llegue ese momento tan esperado no hay forma de que lo que proyectaste en tu mente, esa idealización de un momento no vivido aún, cuadre con lo que realmente sucede, y ahí se viene el bajón.
La desilusión es más grande mientras más alto hayan apuntado tus expectativas, pero ¿cuál es la onda? ¿dejar de hacer planes? ¿dejar de anhelar momentos?. He llegado a creer que si no apunto tan alto me va a doler menos la caída, pero no es así. La verdad que no. ¿Por qué debería importarme el dolor? sinceramente creo que no hay mejor dolor que el autogenerado y por eso sé que me quiero caer, que me quiero hacer mierda contra el piso y quiero seguir llorando en silencio contra la puerta del baño, que quiero que todo el colectivo note que tengo muchos problemas y también quiero que ese momento pase, quiero sentirme mejor y empezar de nuevo un ciclo que ya sé como va a terminar. Vamos a sufrir, no me gusta lo lineal.
viernes, 1 de abril de 2011
Saber demasiado me va a matar.
En realidad, así es como me quiero morir.
No hay sensación que se compare con la de estar en una clase de psicología y que la docente a cargo te explique sin estar hablando específicamente de vos todos los mecanismos que te llevaron a estar enamorada de ese chabón.
Yo quiero eso, quiero entenderlo todo, quiero saber por qué me pasa lo que me pasa en TODO momento, SIEMPRE. Quiero explicar lo inexplicable y poder llevar todas las situaciones a variables y funciones. Quiero saber psicología para explicarme mi mente y la de los demás, quiero saber filosofía para entender todas las formas de pensar y para ir más allá de ellas, quiero adentrarme en la física para comprender la complejidad y no dejar de maravillarme con ella.
Cuando encuentre conexiones lógicas entre variables sin ninguna aparente relación, cuando pueda predecir lo impredecible, ahí, finalmente ahí, me voy a morir, sabiendo que nunca tuvo sentido estar acá pero que yo supe ver de este mundo lo que más me interesaba, lo disfruté y me fui.
No hay sensación que se compare con la de estar en una clase de psicología y que la docente a cargo te explique sin estar hablando específicamente de vos todos los mecanismos que te llevaron a estar enamorada de ese chabón.
Yo quiero eso, quiero entenderlo todo, quiero saber por qué me pasa lo que me pasa en TODO momento, SIEMPRE. Quiero explicar lo inexplicable y poder llevar todas las situaciones a variables y funciones. Quiero saber psicología para explicarme mi mente y la de los demás, quiero saber filosofía para entender todas las formas de pensar y para ir más allá de ellas, quiero adentrarme en la física para comprender la complejidad y no dejar de maravillarme con ella.
Cuando encuentre conexiones lógicas entre variables sin ninguna aparente relación, cuando pueda predecir lo impredecible, ahí, finalmente ahí, me voy a morir, sabiendo que nunca tuvo sentido estar acá pero que yo supe ver de este mundo lo que más me interesaba, lo disfruté y me fui.
lunes, 28 de marzo de 2011
Elegí difícil.
Desde hace ya mucho tiempo elegí el camino que iba a tomar frente a cada bifurcación. Decidí que fácil era aburrido, que simple no me servía y que era mejor esforzarse por más. Muchas veces no estuvo bueno, jamás me gustó que me fuera mal en nada. Me torturé y sobreexigí incontables veces, lo sufrí, y sin embargo lo voy a seguir haciendo.
En el 2013 Buenos Aires va a dejar de saber de mí, voy a dejar mi vida en un exámen de ingreso y me voy a ir, confío en que me voy a ir. Me van a esperar años de frío en Bariloche y una carrera de científica en uno de los mejores institutos del país. Me va a esperar sentirme sola y alejada, y seguramente superada por esas sensaciones. De todas formas ni tengo que preguntarme a mí misma por qué quiero hacerlo, irme es ahora mi único proyecto y la única convicción por la que considero que vale la pena seguir viviendo.
Si voy a seguir acá, voy a seguir apostándole a lo difícil, aunque duela.
En el 2013 Buenos Aires va a dejar de saber de mí, voy a dejar mi vida en un exámen de ingreso y me voy a ir, confío en que me voy a ir. Me van a esperar años de frío en Bariloche y una carrera de científica en uno de los mejores institutos del país. Me va a esperar sentirme sola y alejada, y seguramente superada por esas sensaciones. De todas formas ni tengo que preguntarme a mí misma por qué quiero hacerlo, irme es ahora mi único proyecto y la única convicción por la que considero que vale la pena seguir viviendo.
Si voy a seguir acá, voy a seguir apostándole a lo difícil, aunque duela.
viernes, 25 de marzo de 2011
Adiós
Con vos muerto estarían todos mis sueños enterrados muy profundo. Te pido por favor que no me demuestres lo poco que vale la pena estar acá. No tengo nada lindo para decirte que te vaya a convencer de que tenés que seguir en este mundo, solo sé que te quiero y que te necesito y que la vida no tiene sentido ni para mí ni para vos, pero por lo menos lo sufrimos juntos. Dejame volverme loca con vos, dejame llorar y gritar con vos (y no por vos) y dejame darte la razón, dejame seguir ocultándote mi admiración y creamos juntos en alguna mentira linda que nos deje dormir tranquilos a la noche. Quedate, conmigo o sin mí, pero quedate.
Algo así como un secreto.
No quiero que leas esta entrada y sé que es muy probable que no lo hagas, a menos que yo te la muestre, como siempre, en busca de tu aprobación. Hay muchas cosas que yo no te digo y que por alguna razón nunca te voy a poder decir. Tienen que ver con lo mucho que te quiero y con los complejos que desarrollé en nuestra vida juntos. Tienen que ver con que realmente te admiro mucho, mucho más de lo que te demuestro y con que sos un ejemplo a seguir. Me gustaría que supieras que causás una de mis contradicciones más grandes, al alimentar en mí una filosofía en la que creo, pero que no quiero seguir, porque seguirla implicaría perderte para siempre.
Yo sé que vos sos diferente a los demás y haría lo que sea para que no tuvieras que sufrir por eso.
De alguna forma toda mi vida fuiste mi impulso. Lo que empezó como una competencia hoy en día es un intento de autosuperación; quiero llegar a ser tan tan tan grande como para poder crearte un mundo en el que no sufras más, y quiero que estemos juntos en ese mundo.
Este texto es algo así como mi discurso utópico, en un mundo perfecto estas palabras podrían salir de mi boca, entrar en tus oídos y quizás nos abrazaríamos. Lamentablemente nunca voy a poder pronunciar estas palabras adelante tuyo y quizás esta sea una forma de decirtelo todo indirectamente, así, sin coraje.
Yo sé que vos sos diferente a los demás y haría lo que sea para que no tuvieras que sufrir por eso.
De alguna forma toda mi vida fuiste mi impulso. Lo que empezó como una competencia hoy en día es un intento de autosuperación; quiero llegar a ser tan tan tan grande como para poder crearte un mundo en el que no sufras más, y quiero que estemos juntos en ese mundo.
Este texto es algo así como mi discurso utópico, en un mundo perfecto estas palabras podrían salir de mi boca, entrar en tus oídos y quizás nos abrazaríamos. Lamentablemente nunca voy a poder pronunciar estas palabras adelante tuyo y quizás esta sea una forma de decirtelo todo indirectamente, así, sin coraje.
sábado, 19 de marzo de 2011
El desencanto.
Hoy extrañamente huelo a vos.
Estuve pensando un montón de cosas y sé muy bien que ya no estoy enganchada, pero ni siquiera sé si eso es bueno. Había algo muy maravilloso en pensarte y en soñar con tenerte. Había una sensación que me llenaba, mi obsesión con vos me definía y le daba sentido a muchos de mis días. Ahora soy consciente de que a los sueños hay que dejarlos en la almohada (vos me enseñaste eso).
La realidad no pudo lidiar con lo idílico y se nos fue todo a la mierda. Vos eras una imagen que yo nunca iba a ver y sin embargo forcé demasiado la vista. Dolió ver morir eso que yo había alimentado, saber que tenerte no era lo esperado y enterrar mi sueño para poder seguir. Hubo muy poca cordura en toda la historia, no fue sano, pero me hizo bien. Cuando lo sentí enfermo me quise curar y creo que lo logré, aunque a veces me gustaría estar tan loca por alguien como lo estuve por vos, perder la razón y apostarle a una imagen para así vivir esta farsa de otra manera. Lo malo es que no creo que me vuelva a pasar.
domingo, 13 de marzo de 2011
Dejar de llorar.
Siempre que estoy muy triste me acuerdo de lo mismo. Me acuerdo del infierno, de la agonía, de llorar hasta quedarme dormida todas las noches, por semanas. Me acuerdo de la inminencia del final y de su peso. Me acuerdo de querer dormir para siempre y no tener las fuerzas para hacerlo. Me acuerdo de sentirme cansada, pesada y derrotada y me acuerdo muy bien de no saber por qué. Me acuerdo de querer detener las cosas y volver para atrás. Me acuerdo de sentir que todo era una pesadilla y a la vez saber que en realidad mi dolor era estar despierta. Me acuerdo de darme cuenta de que no podía estar más triste, de asimilar que había llegado a la cumbre del sufrimiento y de prometerme nunca más volver a llorar.
Después de haber llorado por lo más triste cualquier llanto me parece una falta de respeto. Desde ese momento sentirme triste implica mucho más, implica volver a un pasado muy oscuro y odiarme por estar sufriendo por algo que no es tan terrible como lo que ya pasó. Llorar es lastimarme un poquito más ahí donde ya sangra, es querer dejar de sentir para siempre y también es sentir más que nunca.
Después de haber llorado por lo más triste cualquier llanto me parece una falta de respeto. Desde ese momento sentirme triste implica mucho más, implica volver a un pasado muy oscuro y odiarme por estar sufriendo por algo que no es tan terrible como lo que ya pasó. Llorar es lastimarme un poquito más ahí donde ya sangra, es querer dejar de sentir para siempre y también es sentir más que nunca.
viernes, 11 de marzo de 2011
El reloj.
Caminando por Florida el vendedor nos había parecido misterioso. Yo hice un par de chistes acerca de los viajes en el tiempo y como estábamos al pedo y la plata sobraba, nos decidimos por comprar uno. La única razón por la cual mirarlo me remitía al pasado era por la antigüedad de su diseño, solo por eso, no se podía esperar más de un artefacto como ese. Sin embargo, ultimamente lo inesperado venía sucediendo y girar la tuerquita no nos dio el resultado deseado.
Ahí estábamos, en la misma calle, con otro atuendo y rodeadas de aquél grupo con el que habíamos asistido a comprar nuestros pasajes la semana anterior. Inmediatamente Vicky y yo intercambiamos miradas, las dos sabíamos muy bien lo que estaba pasando y supimos que había que disimular. Las decisiones que tomamos desde ese momento estaban dotadas de un consenso que no habíamos llegado a arreglar, pero que surgía naturalmente de nosotras. Cambiamos lo que no nos gustaba creyendo así que convertiríamos en maravillosos los momentos que habían sido buenos y en buenos aquéllos despreciables. Quisimos tener todo, explotar al máximo esta oportunidad que se nos había otorgado de volver atrás y salir victoriosas de una falla en la curva espacio-temporal. Un poco ingenuas, ¿no?
De más está decir que las cosas no resultaron como esperábamos y ahí entendí que la incertidumbre del futuro era necesaria. Toda una vida queriendo que lo que estaba por venir fuera obvio y predecible y nuestra única oportunidad estaba completamente arruinada por la ambición desmedida que nos poseyó. Era tan obvio que la vida no nos iba a hacer ningún regalo que no puedo entender como nos sentimos afortunadas con ese retroceso. Lo arruinamos todo, hasta nuestras propias cabezas. Día a día la locura se iba adueñando de nosotras, no se le podía explicar a nadie por lo que estábamos pasando y queríamos que todo fuera un mal sueño para vivir de pronto el despertar abrupto que te devuelve a la rutina. Nada volvió a ser lo mismo, ni en nosotras, ni alrededor nuestro. Ahora que conocíamos los saltos temporales temíamos uno nuevo todo el tiempo y no pudimos vivir ni un segundo de esa semana con tranquilidad.
Después de revivir tantos sucesos ya determinados, el final lo determinamos nosotras, nos reunimos en casa un día y destruimos el artefacto por completo; martillazos sobre la estructura y fuego en todos sus componentes. El procedimiento tuvo caracter de solución a todos nuestros problemas, se pudo ver en el disfrute que experimentábamos con cada toque de destrucción que le imponíamos a aquel objeto que había logrado desconfigurar nuestras vidas.
De todas formas, no se pudo deshacer lo hecho y todo lo vivido marcó también el final de nuestra relación; tanto mal nos habíamos hecho juntas que quizás lo mejor era no volver a cruzar palabra. Nuestra pesadilla no logró enseñarnos mucho, solo nos plantó más dudas y sabiendo que no había final feliz posible, optamos por el más triste.
Ahí estábamos, en la misma calle, con otro atuendo y rodeadas de aquél grupo con el que habíamos asistido a comprar nuestros pasajes la semana anterior. Inmediatamente Vicky y yo intercambiamos miradas, las dos sabíamos muy bien lo que estaba pasando y supimos que había que disimular. Las decisiones que tomamos desde ese momento estaban dotadas de un consenso que no habíamos llegado a arreglar, pero que surgía naturalmente de nosotras. Cambiamos lo que no nos gustaba creyendo así que convertiríamos en maravillosos los momentos que habían sido buenos y en buenos aquéllos despreciables. Quisimos tener todo, explotar al máximo esta oportunidad que se nos había otorgado de volver atrás y salir victoriosas de una falla en la curva espacio-temporal. Un poco ingenuas, ¿no?
De más está decir que las cosas no resultaron como esperábamos y ahí entendí que la incertidumbre del futuro era necesaria. Toda una vida queriendo que lo que estaba por venir fuera obvio y predecible y nuestra única oportunidad estaba completamente arruinada por la ambición desmedida que nos poseyó. Era tan obvio que la vida no nos iba a hacer ningún regalo que no puedo entender como nos sentimos afortunadas con ese retroceso. Lo arruinamos todo, hasta nuestras propias cabezas. Día a día la locura se iba adueñando de nosotras, no se le podía explicar a nadie por lo que estábamos pasando y queríamos que todo fuera un mal sueño para vivir de pronto el despertar abrupto que te devuelve a la rutina. Nada volvió a ser lo mismo, ni en nosotras, ni alrededor nuestro. Ahora que conocíamos los saltos temporales temíamos uno nuevo todo el tiempo y no pudimos vivir ni un segundo de esa semana con tranquilidad.
Después de revivir tantos sucesos ya determinados, el final lo determinamos nosotras, nos reunimos en casa un día y destruimos el artefacto por completo; martillazos sobre la estructura y fuego en todos sus componentes. El procedimiento tuvo caracter de solución a todos nuestros problemas, se pudo ver en el disfrute que experimentábamos con cada toque de destrucción que le imponíamos a aquel objeto que había logrado desconfigurar nuestras vidas.
De todas formas, no se pudo deshacer lo hecho y todo lo vivido marcó también el final de nuestra relación; tanto mal nos habíamos hecho juntas que quizás lo mejor era no volver a cruzar palabra. Nuestra pesadilla no logró enseñarnos mucho, solo nos plantó más dudas y sabiendo que no había final feliz posible, optamos por el más triste.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Como si fuéramos una sola.
Ya no sé qué estoy haciendo.
En algunos momentos ignoro mis pensamientos y todo está muy bien. En otros, los llevo tan al límite que la locura me parece un entretenimiento y le pone un poco de intensidad a mi forma de vivir esta mentira. La peor parte son las mesetas; esos momentos en los que no me acecha la locura y tampoco puedo abstraerme de la realidad que me rodea. Pienso tranquila, me pongo triste, dudo de mis decisiones constantemente. De ahí salen algunas ideas deprimentes, con las que después sueño, como pensar que quizás distanciarme de vos no fue lo más sensato.
Quizás si le contara a mamá me lo reprocharía y me haría decidir volver las cosas atrás, pero no se lo puedo contar, sé que vos no querrías que se lo cuente tampoco, hay cosas que mamá no entiende bien.
Quiero racionalizarlo todo y no puedo. No sé quién se equivocó más acá y tampoco sé si esforzarme en medir nuestros errores me va a llevar a algo, cuantificarlo todo no parece ser la solución, no viene funcionando. Sí sé que lo importante sería dejar de equivocarnos, pero ¿cómo?
Capaz que exagero pero siento que las decisiones tomadas en este momento del año y de nuestras vidas van a marcar una diferencia en nuestro futuro. Tengo que pensar bien en lo que voy a hacer de ahora en más.
Me acabo de dar cuenta de las pocas seguridades que alberga este texto y de las pocas soluciones que se me ocurren para todo este problema. Hay solo una cosa de la que estoy segura; últimamente me falta una parte importante de mí y la sensación no tiene una explicación racional, nunca la tuvo. Hablar con esa parte lo suficiente como para no perderla del todo es lo único que puedo hacer.
sábado, 5 de marzo de 2011
Sobre las cosas que te pasan.
Cada vez siento más que hay cosas que pasan sin que uno tenga ninguna responsabilidad sobre ellas. Son cosas que quizás puedan parecer previsibles y en algún momento uno haya pensado que podía evitar, pero que de repente un día suceden. Cuando suceden te dejan con esa sensación de que no había nada que hacer para evitarlas, se las podía retrasar, pero eventualmente iban a pasar. Se siente como si estuvieran determinadas, y eso que yo no creo en el determinismo.
La sensación que me deja esto contribuye a aumentar mis ganas de parar, de dejar de jugar a este juego por un rato, porque siempre que llego a pensar que soy un jugador con conocimiento de las reglas y que me puedo mover como yo quiera, algo pasa. Estoy bastante cansada de que todo funcione así, cansada de no entender el por qué de las cosas y de tener que aceptar constantemente sucesos inexplicables, pero lamentablemente el sinsentido de la vida va a seguir haciendo que yo transcurra por estos procesos. No tengo todo el control que quisiera sobre mi vida y si decido seguir viviéndola la trama va a ser siempre la misma, mi lucha por conseguirlo.
La sensación que me deja esto contribuye a aumentar mis ganas de parar, de dejar de jugar a este juego por un rato, porque siempre que llego a pensar que soy un jugador con conocimiento de las reglas y que me puedo mover como yo quiera, algo pasa. Estoy bastante cansada de que todo funcione así, cansada de no entender el por qué de las cosas y de tener que aceptar constantemente sucesos inexplicables, pero lamentablemente el sinsentido de la vida va a seguir haciendo que yo transcurra por estos procesos. No tengo todo el control que quisiera sobre mi vida y si decido seguir viviéndola la trama va a ser siempre la misma, mi lucha por conseguirlo.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Otro engranaje en la Máquina
Lo siento tan intenso que debe ser cierto; me estoy volviendo loca. Tengo que volver a las banalidades para no planear un suicidio cercano. Tengo que seguir haciendo planes a largo plazo para no ir a la farmacia a comprar muchas pastillas. Pero ¿por qué?, si yo no quiero seguir pasando por todo esto, si yo no quiero sufrir lo que me espera. No me entiendo. Me quiero engañar, me quiero creer las cursilerías y ¡no puedo! Hay algo en mí que no me permite dejarme morir y no lo considero una de mis virtudes.
Quisiera hablar con alguien pero no muchos me entienden. La mera mención de mi locura y mi suicidio próximo generarían pánico y habría que dar explicaciones que nadie quiere escuchar. Yo sé muy bien que no lo quieren escuchar. ¿A quién puede gustarle que lo convenzan de que su existencia no va hacia ningún lado, que su presencia en este mundo es tan efímera como la del más diminuto ser que jamás va a llegar a ver? Somos despreciables y no podemos aceptarlo.
“Hay dos tipos de persona en el mundo: a los que les resulta fácil ignorar esta idea de que la vida no tiene sentido y a los que les resulta difícil” A mí se me está complicando muchísimo. Después de mi última charla sentí que nunca más iba a querer hablar con nadie, ¿para qué?, no es que ya no los quiera, pero no puedo entender que no sufran lo mismo que yo.
Es tanto lo que ya no comprendo que se me confunde el todo con la nada. La cabeza me explota y no puedo unir las dos líneas de pensamiento que vienen apareciendo en mi mente desde que tengo conciencia. Lamentablemente hay una que prevalece, y por eso sé que no soy una de las personas que nacieron para vivir en la realidad. Jamás voy a poder salir de mi plano racional, jamás lo voy a poder unir con el sensorial. Ya está, estoy loca. No quiero sentir nada nunca más, no quiero que me guste nadie nunca más, no quiero mirar, no quiero tocar, no quiero. Ahora que todavía puedo hacer todas esas cosas me siento igual que si no pudiera hacer nada. La nada y el todo se complotan en mi contra.
Podría seguir pensando toda la vida, solo que eso implicaría vivir. Y aparentemente solo soy una careta, soy un discurso y no soy actos. Me voy a levantar mañana a la mañana y voy a seguir con esta farsa porque soy una más y no puedo dejar este papel. Si tan solo pudiera dejar de sentir por un momento…
jueves, 24 de febrero de 2011
Se me fue.
La perdí con el estudio, capaz fue por tanta biología. Prendo la tele y me sumerjo. La extraño, la necesito y no está. Me siento adelante de esta pantalla y está en blanco. No puede ser.
Hay un montón de cosas que no me dejan dormir a la noche. Saber que te voy a decir que no me saca el sueño. Lo peor es que sin ella no puedo imaginar mundos mejores para dejar de sufrir por eso.
"¿Qué pensás a la noche para poder dormir?" Ni sueñes con que te lo diga, es mi gran secreto. Solo puedo decirte que es muy triste saber que hasta que ella vuelva, va a ser el insomnio el que descanse en mi almohada.
no me lean más. la inspiración se fue.
Hay un montón de cosas que no me dejan dormir a la noche. Saber que te voy a decir que no me saca el sueño. Lo peor es que sin ella no puedo imaginar mundos mejores para dejar de sufrir por eso.
"¿Qué pensás a la noche para poder dormir?" Ni sueñes con que te lo diga, es mi gran secreto. Solo puedo decirte que es muy triste saber que hasta que ella vuelva, va a ser el insomnio el que descanse en mi almohada.
no me lean más. la inspiración se fue.
miércoles, 9 de febrero de 2011
¿Te gusta el rock progresivo?
48 años. Suenan como muchos, ¿no? Es una enorme cantidad de tiempo en la que uno podría tranquilamente construir una vida, inclinarse hacia el estilo que a uno más le guste y proyectar millones de ideas. Aprender de todo un poco y apostarle mucho a una historia de amor. Formar una familia y vivir para eso. Dejar una marca permanente en una gran cantidad de personas.
Pero no son suficientes. A mí no me parecen muchos, cada día me parecen menos. Hay días peores que otros, pero yo SÉ que no fueron suficientes. Nunca hubieran sido suficientes, 70 no hubieran servido tampoco, pero ¿48? Me cagaron.
Lo veo en mi pared y quiero hablarle montones, quiero vomitarle todo lo nuevo que hay en mí para que me conozca y se llene el vacío. Pero no se puede. Ya no me conoce y yo tampoco sé cuánto lo conozco a él. Si teníamos cosas en común no tuvimos el tiempo suficiente para descubrirlo y eso sí que no me gusta. ¿Cómo le hago llegar a alguien que no existe todo lo que me pasa en este momento? ¿Cómo le cuento que ya tengo toda una vida planeada y que soy todo lo que quiero ser?
Quiero que me vea perseverar y triunfar pero ya no ve. Me encantaría escuchar consejos y él ya no habla.
Lo peor es que el tiempo va a seguir pasando y el rock progresivo no va a ser la única incógnita, va haber miles. La distancia entre nosotros va a ser cada vez más grande, por eso sé que no hay cielo y que él no está ahí.
A veces ver el vaso medio lleno harta. No me pueden pedir que piense así. Las cosas hay que aceptarlas como son y frenar y decir “la vida no tiene sentido” no tiene nada de malo. No me voy a pegar un tiro cuando termine de escribir este texto y tampoco voy a caer en un pozo depresivo, pero SÉ que las cosas así no funcionan bien.
Solo me queda una imagen y una idea y tengo que vivir con eso.
martes, 8 de febrero de 2011
¡Holi!
Sonrío. Charlamos. Me llega un sms y corro en círculos por el patio. Me pongo hiper nerviosa sin motivos. Voy por el décimo cuba libre y quiero seguir. Me río a carcajadas. No paro de hablar agudo. Quiero hacer y decir mil cosas a la vez, pero me da vergüenza que me vean. Me escondo riendo atrás de mi vaso. No hay nada que sienta que no puedo hacer. Sonrío de nuevo. Me siento muy feliz.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Buen fla.
Un cadáver exquisito es...
un bizcochuelo marmolado cuando vos
sabés en qué pienso me pongo contento
y dando saltos bien altos
avanzo, avanzo hacia donde no hay más
que la nada misma, y ahí volver a empezar
es un círculo entonces, el fin es el comienzo
del laberinto solo se sale por arriba
pero no sé si quiero salir aún, salame de milán
no te olvides de mirar atrás al bajar
ningún paraguas detiene esta lluvia
y no parece que vaya a dejar de llover
pero el sol brilla, y cómo lo hace
son así, son chetos; no dicen fibra dicen marcador
y cuando les preguntan por qué lo hacen
no se les ocurre otra cosa que soñar
y después siempre se lo olvidan
(yo también me he perdido en la marea)
no es que quiera entrometerme, pero no puedo
decir que no a tan sincera propuesta
es no aceptar las flores que con amor fueron cosechadas
y robar pétalos de las que están plantadas.
Pero mejor aún, plantar y cosechar lo propio.
Autoría: Victoria Rolón Soto, Melisa Bentivegna, Catalina Pampín, Nazarena Dos Santos, Anouk Shlamovitz, Mariano Rodríguez y Sebastián Bustamante.
-fue una muy linda mañana de febrero-
un bizcochuelo marmolado cuando vos
sabés en qué pienso me pongo contento
y dando saltos bien altos
avanzo, avanzo hacia donde no hay más
que la nada misma, y ahí volver a empezar
es un círculo entonces, el fin es el comienzo
del laberinto solo se sale por arriba
pero no sé si quiero salir aún, salame de milán
no te olvides de mirar atrás al bajar
ningún paraguas detiene esta lluvia
y no parece que vaya a dejar de llover
pero el sol brilla, y cómo lo hace
son así, son chetos; no dicen fibra dicen marcador
y cuando les preguntan por qué lo hacen
no se les ocurre otra cosa que soñar
y después siempre se lo olvidan
(yo también me he perdido en la marea)
no es que quiera entrometerme, pero no puedo
decir que no a tan sincera propuesta
es no aceptar las flores que con amor fueron cosechadas
y robar pétalos de las que están plantadas.
Pero mejor aún, plantar y cosechar lo propio.
Autoría: Victoria Rolón Soto, Melisa Bentivegna, Catalina Pampín, Nazarena Dos Santos, Anouk Shlamovitz, Mariano Rodríguez y Sebastián Bustamante.
-fue una muy linda mañana de febrero-
lunes, 24 de enero de 2011
"Naza nunca puede ser Naza"
Esa fue la frase y me cayó realmente muy mal.
Voy a escuchar indie un día entero para hablar de eso con vos. Voy a aprenderme todas tus canciones y a ver todos tus shows. Voy a ir a ese bar a bailar electro todas las noches. Voy a volverme habitué, me vas a ver todos los miércoles.
A pesar de todo, no voy a ser yo y si te gusta lo que me esforcé en mostrarte, es una pena porque no era real. Nos vemos en un par de años cuando haya superado mis problemas de autoestima y pueda pararme adelante tuyo siendo yo.
Me bloqueo, no me animo, me alejo en vez de acercarme. No sirvo para esto y me preocupa mucho, bastante. ¿Va a ser un problema toda la vida?. Tengo que hablarle más cerca y hacer contacto físico, bailarle al lado y soltar un par de indirectas. Sé lo que tengo que hacer y sin embargo no lo hago. No me gusta, pero igual no lo hago. No me quiero cuando me pasa esto, no me quiero más. Me voy a hacer bolita y a limpiarme la arena del dedo gordo un rato, tratando de evitar que se me suelte una lágrima para que no la vean.
Voy a escuchar indie un día entero para hablar de eso con vos. Voy a aprenderme todas tus canciones y a ver todos tus shows. Voy a ir a ese bar a bailar electro todas las noches. Voy a volverme habitué, me vas a ver todos los miércoles.
A pesar de todo, no voy a ser yo y si te gusta lo que me esforcé en mostrarte, es una pena porque no era real. Nos vemos en un par de años cuando haya superado mis problemas de autoestima y pueda pararme adelante tuyo siendo yo.
Me bloqueo, no me animo, me alejo en vez de acercarme. No sirvo para esto y me preocupa mucho, bastante. ¿Va a ser un problema toda la vida?. Tengo que hablarle más cerca y hacer contacto físico, bailarle al lado y soltar un par de indirectas. Sé lo que tengo que hacer y sin embargo no lo hago. No me gusta, pero igual no lo hago. No me quiero cuando me pasa esto, no me quiero más. Me voy a hacer bolita y a limpiarme la arena del dedo gordo un rato, tratando de evitar que se me suelte una lágrima para que no la vean.
miércoles, 12 de enero de 2011
Unas vacaciones para Naza.
El otro día me fui un rato de mí. Me pregunto qué habré estado haciendo, a dónde habré ido. El cuerpo se quedó con el tequila y el descontrol pero yo ya no estaba ahí. Las cosas que hizo, que por suerte no fueron muchas y tampoco graves, no las sé por mí sino por otros. Estas vacaciones que me di el lujo de tomarme tuvieron un principio y un fin igual de abrupto y fueron inesperadas. Desperté de pronto vestida en mi cama y entendiendo muy poco de lo que me había pasado, la pulserita del pro en mi muñeca no ayudó al desconcierto. Espero no necesitar otras de estas vacaciones pronto, imagino que el cansancio y el alcohol me hicieron irme y ahora estoy contenta de estar de vuelta, para que mi cuerpo y yo podamos seguir disfrutando juntos.
martes, 11 de enero de 2011
One night stand.
Es un momento y la decisión depende de las palabras que se pronuncien unos segundos antes. Si el muchacho no puede con el ingenio y arroja un "te vengo fichando hace rato pero no me diste ni bola" quizás te haga decidir que lo mejor es huir cuanto antes y que él no vale la pena. Sin embargo aquel que tiene experiencia y puede sacarte una sonrisa con algún chamuyo más ingenioso hace que te quedes. ¿Por qué? sabés igual de poco de los dos; que te tienen ganas y no son tímidos para guardárselo, pero a uno le decís que sí. La realidad es que decir que sí nunca significa mucho y tu vida no va a cambiar demasiado después de ese momento, pero en alguna etapa de tu vida lo creíste así y te cuesta desprenderte de aquella loca idea de que el amor de tu vida podría estar frente a vos tirándote la boca.
domingo, 9 de enero de 2011
Un licuado más.
"¿Vos te acordás de ella?" "Sí, obvio" responde y se sonríe, de alguna forma me hace sentir especial. "Perdón que no tuve oportunidad de saludarte apropiadamente -me sostiene la mano por unos segundos- si querés pasá por atrás que te doy un beso", esboza otra sonrisa y yo contesto riendo "eso me trae recuerdos". Sigue con sus tareas y me mira para decirme "¿y el pelo? ¿qué pasó?", no deja de sorprenderme que se acuerde y le contesto que se cortó.
Fueron unos minutos, pero volví a dejar ese puesto de licuados con la misma sensación que el año anterior; una sonrisa de oreja a oreja y grititos histéricos agudos, qué momento.
-un día voy a ser Nazarena de De los licuados-
Fueron unos minutos, pero volví a dejar ese puesto de licuados con la misma sensación que el año anterior; una sonrisa de oreja a oreja y grititos histéricos agudos, qué momento.
-un día voy a ser Nazarena de De los licuados-
sábado, 8 de enero de 2011
The picture of Dorian Gray.
"All influence is inmoral, because to influence a person is to give him one's own soul. He does not think with his natural thoughts, or burn with his natural passions. His virtues are not real to him. His sins, if there are such things as sins, are borrowed. He becomes an echo of someone else's music, an actor of a part that has not been written for him. The aim of life is self development, to realise one's nature perfectly -that is what each of us is here for. People are afraid of themselves, nowadays. They have forgotten the highest of all duties, the duty that one owes to one's self. Of course they are charitable. They feed the hungry, and clothe the beggar. But their own souls starve, and are naked. Courage has gone out of our race. Perhaps we never really had it. The terror of society which is the basis of morals, the terror of God, which is the secret of religion, these are the two things that govern us. And yet I believe that if one man were to live out his life fully and completely, were to give form to every feeling, expression to every thought, reality to every dream- I believe that the world would gain such a fresh impulse of joy that we would forget all the maladies of mediaevalism, and return to the Hellenic ideal, to something finer, richer than the Hellenic ideal, it may be."
-i'm falling for wilde-
-i'm falling for wilde-
viernes, 7 de enero de 2011
El viaje de ida.
Un viaje en micro con gente muy insoportable. A la izquierda, grupo de amigas sin cerebro y dos giles de levante. Conversaciones: "¿No ves gran hermano?", la chica no lo puede creer, ¿cómo alguien no vive en su burbuja?. Frases de chamuyo incareteables, a los 5 minutos los chicos ya hablan de perder la virginidad y surgen frases como "sos muy linda, ¿qué querés que te diga?" "ella está comprometida, no le digas esas cosas!". La situacíón realmente nos supera y ellos no pueden parar. A la mínima interacción frente a la reproducción de la película los chicos empiezan con nosotras (bajón!). Dos egresados del Otto Krause: Iván y Nahuel, alguno de los dos me hace el planteo típico: "¿A vos te gusta la física? a ver, ¿si yo te digo la fórmula del MRU y la del MRUV las distinguís?". Me cuesta responder con paciencia y a la vez pienso "qué feo que creas que me quiero dedicar a memorizar fórmulas, es muy triste". Afortunadamente los viajes terminan y uno se despierta en Villa Gesell, se niega a tomar un taxi con los desconocidos y empieza su vida sola, muy tranquila.
miércoles, 5 de enero de 2011
Intenso.
No deja de sorprenderme cuán fuerte puedo llegar a sentir algo. Cuando lloro desgarradoramente por dentro me sorprendo de poder sentir algo así de intenso. Eso no quiere decir que no me pase también cuando estoy contenta. Pero pasa sobre todo cuando pienso en ellos.
Hay ciertas cosas en este mundo que no podría aceptar perder, porque constituyen mi mundo, perderlas solo podría hacerme pensar que el mundo tal y como lo conocía dejó de existir y que el sujeto que llegué a construir ya no existe. Nazarena es porque está en el mundo que conoce y que armó para sí, en otro mundo dejaría de ser Nazarena y solo quedaría un cuerpo con residuos de lo que alguna vez ella llegó a ser. En pocas palabras, estaría psicológicamente muerta y solo quedaría dar un paso más para ponerle un punto final a esta historia.
Hay ciertas cosas en este mundo que no podría aceptar perder, porque constituyen mi mundo, perderlas solo podría hacerme pensar que el mundo tal y como lo conocía dejó de existir y que el sujeto que llegué a construir ya no existe. Nazarena es porque está en el mundo que conoce y que armó para sí, en otro mundo dejaría de ser Nazarena y solo quedaría un cuerpo con residuos de lo que alguna vez ella llegó a ser. En pocas palabras, estaría psicológicamente muerta y solo quedaría dar un paso más para ponerle un punto final a esta historia.
sábado, 1 de enero de 2011
Duelo.
Te avisan que se murió lo que más querías en este mundo y frenás. No se puede creer que realmente sea así de una, tiene que haber un error."¿Trataron de despertarlo? capaz que estaba durmiendo".Que se haya muerto eso tan importante solo te merece odio hacia el mundo, una ira tan enorme que no te deja pensar que nada más valga la pena. "Creo que voy a empezar a cagar a todo el mundo, si total, las cosas malas me van a pasar igual". No hay justicia en este mundo y toda la vida te la quisieron vender, capaz que la compraste cuando creíste en un dios y alguien te dijo que eso que se acababa de terminar iba a empezar de nuevo y mejor. O quizás la compraste cuando pusiste ese voto en esa urna pensando que el que había prometido cosas mejores para vos y para tu familia iba a cumplir. El karma falló y vos que dabas siempre cosas buenas no dejaste de perder eso que tan bueno era. No le podés encontrar una explicación y eventualmente te acostumbrás. Sabés que la vida es traicionera y que sus armas atacan en cualquier momento. A pesar de todo, aún sabiendo que no podés apostar y ganar en esta lotería de mierda, seguís. Seguís con cautela al principio, no sea cosa de que te vuelvan a cagar, hasta que el tiempo -principal arma en esta guerra- hace que te olvides y te volvés a entusiasmar. No volver a sentir el entusiasmo de vivir no es una solución a nada, desconfiarle a la vida constantemente no te deja vivir. "En esta vida nadie te regala nada". Pero vos te sentás abajo del arbolito todos los 24 de Diciembre igual.
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