miércoles, 14 de septiembre de 2011

Tontita.

Hablamos de que la construcción de la subjetividad es histórica y está atravesada por una serie de instituciones; de estructuras. Hablamos de que mi familia es una de esas instituciones y de que sus miembros me construyeron tal como soy. Hablamos de que no nos llevábamos bien y de las veces en las que lloré por no ser suficiente para él. Hablamos de que no hubo tiempo para ser más y para demostrar que yo podía ser la mejor y de cuanto me pesa eso todos los días, desde hace cinco años. Esos cinco años en los que yo me convertí, sin darme cuenta, en mi propio papá.

1 comentario:

  1. Es una de las cosas más desagradables que vivo el notar lo mucho que me parezco a mi viejo día a día. Es impresionante lo mucho que me parezco a él ahora. Todavía mantengo muchas cosas en las que somos distintos, pero en las pequeñas cosas somos iguales. Los gestos, los chistes, la cara que ponemos cuándo pensamos, como mentimos, cómo reímos. Já, parece que al final las pequeñas cosas lo son todo.

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