martes, 12 de abril de 2011

¿Alguna vez pensaste?

¿Te pusiste alguna vez a pensar en eso que estabas haciendo y te planteaste por qué lo hacías?
¿No reflexionabas nada con cada desgracia  que sufrías?
¿Por qué nunca pudiste privarte de  los juicios de valor que tan a menudo emitías?
¿Fue bueno haberte jactado tanto de odiar la filosofía?
Naturalizaste tantas cosas solo porque te dijeron que lo hagas que tu naturaleza ya no es tuya. De repente estás solo, de repente pasó tu cuarto de hora, de repente no hablás tanto y tan bien como antes, de repente se olvidaron de vos, de repente no te das cuenta de que todo eso que pasó no pasó de repente, lo viviste sin pensarlo (porque priorizaste vivirlo). ¿Valió la pena? Te inclinás un poco y ves caer la primera lágrima al piso y sabés que reaccionaste, pero fue tarde y de repente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario