En algo le estoy pifiando feo. Mamá me llamó al celular para preguntarme cómo me había ido y le respondí algo horrible pero cierto: "Mal, no pude". La frase me lastimó más y se desató el llanto que venía aguantando hacía ya unas cuantas horas. Pocas cosas me duelen tanto como el fracaso y lo peor es que no le encuentro la vuelta al camino que, por difícil, elegí. Es fácil decirme que ya todo va a ir mejor y seguramente sea cierto, pero me cuesta mucho verlo cercano. En algo me estoy equivocando y hasta que no lo descubra y lo arregle voy a estar muy triste. Además de lo poco motivadora que es esta tristeza, la posibilidad de renunciar que surge siempre como un chiste, empezó a aparecer como una humillante y mediocre opción, pero viable para salir de dónde estoy. Sería algo así como un antidepresivo que por unos meses me mantendría tranquila pero que como esas pastillas me haría dejar de ser yo y la angustia por haber cambiado el rumbo duraría toda la vida. No puedo hacer nada más que llorar hasta dejar de hacerlo por alguna distracción del momento y seguir poniéndole todo mi esfuerzo a algo que por ahora no funciona.
Horas enteras llorando, hacía mucho que no me pasaba, estuve todo el día con las lágrimas brotando o a punto de hacerlo. Es difícil explicar por qué estoy tan triste y sé que hay parte de exageración en todo esto, pero realmente hoy me ahogué por completo en mi vaso de agua. Lo único que quiero, lo que elegí para mí y de lo que estoy completamente segura se me apareció distante y demasiado difícil de alcanzar, tan difícil que duele. Estoy en una de esas situaciones en las que el trauma del momento feo y de la frustración impiden ver que haya un futuro positivo más allá del hoy, me cuesta pensar en que mañana me puedo llegar a despertar y que no me caigan las lágrimas por la cara las 24 horas. Estoy tan mal en parte porque mi problema puede atribuirse a dos cosas, una cosa excluye a la otra y tengo que elegir, o no sirvo para lo que más me gusta en el mundo porque tengo una inteligencia reducida en ese campo o carezco de una capacidad desarrollable con la práctica que se requiere para desenvolverse en mi ciencia. La segunda opción es la más realista, la primera es exagerada, como yo. A pesar de que sé esto y de que me lo han dicho de maneras distintas una gran cantidad de personas, hasta que no logre demostrarme a mí misma que la primera opción debe ser descartada el esfuerzo que aplique va a estar siempre merodeado por la idea de que quizás todo falle y yo no sea lo que quiero ser. Hoy estoy realmente mal.
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