domingo, 9 de enero de 2011

Un licuado más.

"¿Vos te acordás de ella?" "Sí, obvio" responde y se sonríe, de alguna forma me hace sentir especial. "Perdón que no tuve oportunidad de saludarte apropiadamente -me sostiene la mano por unos segundos- si querés pasá por atrás que te doy un beso", esboza otra sonrisa y yo contesto riendo "eso me trae recuerdos". Sigue con sus tareas y me mira para decirme "¿y el pelo? ¿qué pasó?", no deja de sorprenderme que se acuerde y le contesto que se cortó.
Fueron unos minutos, pero volví a dejar ese puesto de licuados con la misma sensación que el año anterior; una sonrisa de oreja a oreja y grititos histéricos agudos, qué momento.

-un día voy a ser Nazarena de De los licuados-

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