Mi mayor problema en este mundo es ser real, por eso tiendo a encontrar maravillosas aquellas cosas que no existen. Partiendo de la base de que existo, de que soy real -así como hizo Descartes, que lamentablemente se equivocó con la cuestión de la existencia de un dios- puedo llegar a estar segura de que hay un ideal que nunca voy a alcanzar, al que a partir de ahora llamaré "idealidad".
Mi desprecio hacia los sentidos nace por esta contraposición entre realidad e idealidad, los sentidos son aquella herramienta a través de la cual percibimos la realidad, sin sentidos todo es pensar, sin sentidos no puedo chocarme con la realidad que es tan diferente a la idealidad, sin sentidos soy todo reflexión y no me engaño más. Mi primera contradicción surge de aquí, de haber nacido sin sentidos no hubiera llegado a seguir este hilo de pensamiento puesto que nunca hubiera podido concebir esta problemática y mi mundo sería diferente de una forma que no puedo imaginar ahora que sí cuento con sentidos, así que la eliminación de los sentidos no es lo que propongo, mi idea aquí es problematizar todo y no solucionar nada.
Una problemática filosófica interesante que puedo relacionar con esto es la búsqueda del verdadero amor. En mi opinión el verdadero amor debe tener una serie de características incompatibles e inalcanzables, encuentro más contradicciones en mis pensamientos cuando me sumerjo en esta temática. A saber; 1- el verdadero amor no involucra al cuerpo, no hay contacto y la inclusión de la sexualidad en él es inapropiada ya que lo contamina de sentidos. 2- el verdadero amor está solo en las mentes, es producto de ellas, es reflexión conjunta y productiva, es dialéctica y no presenta ninguna jerarquía entre los participantes. 3- el verdadero amor debe durar para siempre y para ello podría, por ejemplo, terminar y volver a empezar ad infinitum, para estar siempre "en la cresta de la ola". Surge de estos ítems otra contradicción; si el amor termina entonces algo cambió, puede que se haya contaminado de sentidos o que haya habido una jerarquía entre los participantes que hizo que terminara, después de haber terminado ¿cómo volvería a empezar?, ya no sería verdadero. Mi concepto de verdadero amor contiene la idea de equilibrio, es una reacción en la que los reactivos se convierten en productos y los productos se convierten en reactivos de manera constante, para siempre, pero esto no sucede en la realidad, solo en mis reflexiones. Quizás un caso de verdadero amor que puedo encontrar en la realidad sea el del amor a un muerto, el muerto al dejar de existir entre nosotros pasa a ser solo una idea, un concepto idealizado de la persona real, es muy fácil amar a un muerto, es perfecto, la relación amorosa con él no decae, no hay fallas posibles porque no hay desilusiones, no hay que hacer cuadrar el concepto con la realidad porque en la realidad el concepto no existe. Lo que concluyo de todo esto es que mi concepto de amor verdadero, esa situación en la que podemos hacer cuadrar idealidad y realidad, definida con las características que describí no existe, no se puede conseguir, eso no quiere decir que el amor como actividad o concepto deba ser descartado. No considero ni positivo ni negativo concluir esto porque como mencioné anteriormente no busco emitir juicios de valor al respecto.
Haber hecho un recorrido por todos estos pensamientos me llevó a darme cuenta de que mi odio hacia la realidad me resulta necesario, es decir, mi incapacidad de conseguir eso que busco me frustra de manera productiva, necesito de la realidad para pensar en ella y odiarla, es como el villano de mi película, sin ella no puedo ser el héroe protagonista.
Esta entrada me hace pensar que lo más cercano al amor de mi vida soy yo mismo y en segundo lugar, vos.
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