Hoy tengo en mente, entre tantas cosas, un tatuaje en la muñeca que me va a traer problemas. La situación es un claro reflejo de una sociedad que está por encima de mí y que llega a sobrepasarme de tal forma que busca controlar mi cuerpo y todavía no fue desplazada de mi mente (ojalá un día el circunstancial dejara de ser un todavía no). Yo no lo quiero así. Como individuo con existencia real y que excede a esa ficción social de un todo y de una moral común a ese todo, me opongo rotundamente a que la sociedad decida por mí. Me han marcado demasiados sucesos indeseados y la existencia de esta sociedad llena de prejuicios no va a ser un suceso más. ¿Qué voy a hacer? Mi camino empieza por mi muñeca.
“El autogobierno absoluto de mi cuerpo, el adueñarme de mi vida, supone también la posibilidad de quitármela”. Dante Palma.
Me parece genial el doble sentido que tiene esta entrada... es intencional?
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