A veces dejo la persiana de mi pieza abierta para que la luz de la mañana me obligue a levantarme, la sensación es fea, los párpados se ven forzados a abrirse porque los ojos saben que afuera hay luz y que es hora de ver, que empiezan nuevamente a funcionar los sentidos.
Durante el transcurso de la jornada la luz determina la mayoría de mis actividades, su presencia o ausencia influyen en mis hábitos y en los de todos a mi alrededor. Creo que todos la ven como algo mucho más positivo que yo, hasta considero que la tienen bastante sobrevalorada. Para empezar hay gente que dice que cuando uno muere ve la luz. El paraíso para ellos es un luminoso lugar extraterrenal al que migran las almas de los afortunados. Yo discrepo. Cuando pienso en la muerte no veo luz, no se me aparece nada similar a ella en la mente, justamente porque no se me aparece nada, mi idea de la muerte es una pantalla en negro. Algunos ejemplos de esta sobrevaloración de la luz serían: el racismo; fue la idea de luz la que llevó a pensar en la gente de tez oscura como inferior a nosotros, los iluminados blancos, y también en todo lo oscuro como sinónimo de algo negativo. El movimiento cultural que llevó a la revolución francesa fue denominado iluminismo haciendo referencia a la luz que alumbró a todos aquellos pensadores con las maravillosas reflexiones filosóficas que sustentaron la revolución. Por último, el amor por la luz derivó en la invención de la luz artificial, para prolongar su presencia en nuestras vidas y poder desarrollar por más tiempo las actividades que ella nos permite.
No me malentiendan, este no es un ensayo en contra de la luz, hay cosas de ella que encuentro maravillosas, como su capacidad de viajar a la velocidad más alta que existe y su dualidad ondas-partículas. No me desagrada, no la desterraría de mi vida, pero tampoco la quiero en mi muerte. No hay nada que me guste más que la sensación que siento cuando cierro los ojos a la hora de dormir, cuando sé que lo único que me queda hacer es pensar hasta la inconciencia y de ahí soñar hasta la luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario