No quiero que leas esta entrada y sé que es muy probable que no lo hagas, a menos que yo te la muestre, como siempre, en busca de tu aprobación. Hay muchas cosas que yo no te digo y que por alguna razón nunca te voy a poder decir. Tienen que ver con lo mucho que te quiero y con los complejos que desarrollé en nuestra vida juntos. Tienen que ver con que realmente te admiro mucho, mucho más de lo que te demuestro y con que sos un ejemplo a seguir. Me gustaría que supieras que causás una de mis contradicciones más grandes, al alimentar en mí una filosofía en la que creo, pero que no quiero seguir, porque seguirla implicaría perderte para siempre.
Yo sé que vos sos diferente a los demás y haría lo que sea para que no tuvieras que sufrir por eso.
De alguna forma toda mi vida fuiste mi impulso. Lo que empezó como una competencia hoy en día es un intento de autosuperación; quiero llegar a ser tan tan tan grande como para poder crearte un mundo en el que no sufras más, y quiero que estemos juntos en ese mundo.
Este texto es algo así como mi discurso utópico, en un mundo perfecto estas palabras podrían salir de mi boca, entrar en tus oídos y quizás nos abrazaríamos. Lamentablemente nunca voy a poder pronunciar estas palabras adelante tuyo y quizás esta sea una forma de decirtelo todo indirectamente, así, sin coraje.
no tengo nada para decirte pero sólo quiero que sepas que lo leí y que me generaste sensaciones
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