jueves, 7 de abril de 2011

No, no tengo poderes.

Hay una pared adelante mío y la conozco muy bien, la miré miles de veces con intenciones de derribarla y estudié por completo cada una de mis posibilidades. El otro lado de la pared es, según dicen, muy prometedor, parece que tiene mucho que ofrecer. Duermo de este lado desde que me topé con ella y a veces se me deja ver por un pequeño agujero aquello que me estoy perdiendo de conocer. Mi relación con la pared es fluctuante, unas veces siento que no hay nada que pueda hacer para desaparecerla y me convenzo de que va a seguir ahí, tengo ganas de irme, de no verla más, siento que de esa forma dejaría de visualizar una derrota cada vez que la mire y sepa que no pude con ella, hay otras veces en las que creo descreo que la pared oculte tales maravillas y me engaño a mí misma diciéndome que no había nada que ver detrás de ella y que dejé de perder mi tiempo al detener mis intentos de atravesarla. En ninguno de los dos casos gano yo, no sé qué hacer conmigo, no la puedo dejar porque promete mucho, pero a veces quedarme me duele demasiado.

-una metafórica referencia a vos, ¿la captaste?-

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