No se aceptan delirios y pasajeros sin destino. No hay que correr riesgos para no perder lo único que se tiene, que aún así, no deja de ser poco. Hay que seguir el camino de los que se dicen exitosos y apostar por un concepto de progreso que no es el propio.
Dicen que si te subís a un colectivo sin querer llegar a ningún lado no estás avanzando por más que vayas hacia adelante y es cierto, pero no siempre hay que avanzar. ¿Por qué no sumirnos en un caótico recorrido sin rumbo y dejarnos llevar? Hay que lograr no tenerle miedo a la ignorancia del futuro y parar un poco de premeditar. Dejemos por un rato de pensar en el bien y en el mal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario