lunes, 11 de abril de 2011

Mi cuerpo no es nuestro.

Hoy tengo en mente, entre tantas cosas, un tatuaje en la muñeca que me va a traer problemas. La situación es un claro reflejo de una sociedad que está por encima de mí y que llega a sobrepasarme de tal forma que busca controlar mi cuerpo y todavía no fue desplazada de mi mente (ojalá un día el circunstancial dejara de ser un todavía no). Yo no lo quiero así. Como individuo con existencia real y que excede a esa ficción social de un todo y de una moral común a ese todo, me opongo rotundamente a que la sociedad decida por mí. Me han marcado demasiados sucesos indeseados y la existencia de esta sociedad llena de prejuicios no va a ser un suceso más. ¿Qué voy a hacer?  Mi camino empieza por mi muñeca.
“El autogobierno absoluto de mi cuerpo, el adueñarme de mi vida, supone también la posibilidad de quitármela”. Dante Palma.

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