jueves, 28 de abril de 2011

El sueño de la razón produce monstruos.



"La fantasía, abandonada de la razón, produce monstruos imposibles; unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas" "Cuando los hombres no oyen el grito de la razón, todo se vuelven visiones". Francisco de Goya y Lucientes.



El Capricho N° 43 de Goya me quedó dando vueltas en la cabeza todo el día, la frase se me apareció miles de veces y  la analicé otras tantas. Su cosmovisión negativa me hizo sentirme en algún punto identificada con su obra y con su padecimiento. La razón está dormida y de alguna forma, tiene que despertar.

miércoles, 27 de abril de 2011

Mentalmente.


Bienvenidos a mi mente, es un placer dejarlos pasar. Alrededor de estos enmarañados pensamientos pueden visualizar mi personalidad, yo la creo terminada de construir pero expertos afirman que aún se encuentra en  edificación. Pueden ver complejos de la infancia en aquella esquina y algún que otro recuerdo de mi padre que me esforcé en guardar en el estante de por allá. Les sugiero que no ahonden en la examinación de aquella cómoda, hay algunas cosas de carácter demasiado personal…
Si me brindan su atención por un momento –disculpen, sé que hay mucho por ver y que deben estar ansiosos por recorrerme- me gustaría hacerles algunas preguntas,  los traje aquí por una razón concreta, me enteré que ustedes han visto otras mentes ya y yo me preguntaba… ¿Todas funcionan así? ¿Encuentran acaso la mía similar a las demás? ¿Hay alguna notoria diferencia? ¿Alguna falla? Es una incógnita que me he planteado toda la vida, si se fijan en conflictos irresolutos, a su derecha, la pueden visualizar. No sé si ha sido por el afán de sentirme especial o por el miedo a realmente serlo pero la pregunta me acechó incontables veces. Ustedes saben… Ese miedo a que algo esté funcionando mal y uno no termine de enterarse o quizás a que las cosas funcionen demasiado igual que para todos los demás… miedo a ser un estereotipo quizás.
Está bien, puede que haya formulado la pregunta demasiado rápido, los dejaré dar algunas vueltas más. Considero que les sería útil conversar con aquellos personajes de allá, pueden parecerles un tanto vacíos pero son viejos amigos míos, creo que tienen mucho para contar puesto que han vivido un largo tiempo aquí, los inventé alguna vez en algún rato de aburrimiento y no sirvieron de mucho, pero allí quedaron.
Aguardo su veredicto señores, noto una expresión de incertidumbre en sus caras pero confío en que podrán esclarecer un poco este panorama, les ruego que sean claros con su respuesta, para no generar más marañas de las que hay. Los dejaré aquí un tiempo más…

domingo, 24 de abril de 2011

Sobre mi odio hacia la realidad.

Mi mayor problema en este mundo es ser real, por eso tiendo a encontrar maravillosas aquellas cosas que no existen. Partiendo de la base de que existo, de que soy real -así como hizo Descartes, que lamentablemente se equivocó con la cuestión de la existencia de un dios- puedo llegar a estar segura de que hay un ideal que nunca voy a alcanzar, al que a partir de ahora llamaré "idealidad".
Mi desprecio hacia los sentidos nace por esta contraposición entre realidad e idealidad, los sentidos son aquella herramienta a través de la cual percibimos la realidad, sin sentidos todo es pensar, sin sentidos no puedo chocarme con la realidad que es tan diferente a la idealidad, sin sentidos soy todo reflexión y no me engaño más. Mi primera contradicción surge de aquí, de haber nacido sin sentidos no hubiera llegado a seguir este hilo de pensamiento puesto que nunca hubiera podido concebir esta problemática y mi mundo sería diferente de una forma que no puedo imaginar ahora que sí cuento con sentidos, así que la eliminación de los sentidos no es lo que propongo, mi idea aquí es problematizar todo y no solucionar nada.
Una problemática filosófica interesante que puedo relacionar con esto es la búsqueda del verdadero amor. En mi opinión el verdadero amor debe tener una serie de características incompatibles e inalcanzables, encuentro más contradicciones en mis pensamientos cuando me sumerjo en esta temática. A saber; 1- el verdadero amor no involucra al cuerpo, no hay contacto y la inclusión de la sexualidad en él es inapropiada ya que lo contamina de sentidos. 2- el verdadero amor está solo en las mentes, es producto de ellas, es reflexión conjunta y productiva, es dialéctica y no presenta ninguna jerarquía entre los participantes. 3- el verdadero amor  debe durar para siempre y para ello podría, por ejemplo, terminar y volver a empezar ad infinitum, para estar siempre "en la cresta de la ola". Surge de estos ítems otra contradicción; si el amor termina entonces algo cambió, puede que se haya contaminado de sentidos o que haya habido una jerarquía entre los participantes que hizo que terminara, después de haber terminado ¿cómo volvería a empezar?, ya no sería verdadero. Mi concepto de verdadero amor contiene la idea de equilibrio, es una reacción en la que los reactivos se convierten en productos y los productos se convierten en reactivos de manera constante, para siempre, pero esto no sucede en la realidad, solo en mis reflexiones. Quizás un caso de verdadero amor que puedo encontrar en la realidad sea el del amor a un muerto, el muerto al dejar de existir entre nosotros pasa a ser solo una idea, un concepto idealizado de la persona real, es muy fácil amar a un muerto, es perfecto, la relación amorosa con él no decae, no hay fallas posibles porque no hay desilusiones, no hay que hacer cuadrar el concepto con la realidad porque en la realidad el concepto no existe. Lo que concluyo de todo esto es que mi concepto de amor verdadero, esa situación en la que podemos hacer cuadrar idealidad y realidad, definida con las características que describí no existe, no se puede conseguir, eso no quiere decir que el amor como actividad o concepto deba ser descartado. No considero ni positivo ni negativo concluir esto porque como mencioné anteriormente no busco emitir juicios de valor al respecto.
Haber hecho un recorrido por todos estos pensamientos me llevó a darme cuenta de que mi odio hacia la realidad me resulta necesario, es decir, mi incapacidad de conseguir eso que busco me frustra de manera productiva, necesito de la realidad para pensar en ella y odiarla, es como el villano de mi película, sin ella no puedo ser el héroe protagonista.

viernes, 22 de abril de 2011

Técnicas de normalización.

Aproximadamente en el año 1967 Osvaldo Minieri de 38 años (mi abuelo materno) fue internado en una institución psiquiátrica. La decisión de la internación fue tomada por parte de sus parientes más cercanos, sus hermanas y sobrinos, debido a una serie de episodios en los que demostró un comportamiento fuera de lo normal. Luego de un año de internación Osvaldo falleció al contraer una enfermedad que la fuente consultada (Liliana Minieri, mi mamá) no puede especificar por su escasa edad en el momento del fallecimiento. He decidido tomar para el análisis este caso ya que presenta una serie de factores muy interesantes: el concepto de normalidad en una sociedad, las técnicas de normalización aplicadas frecuentemente y la naturalización del aislamiento como solución a los problemas de una sociedad, entre otros.
Cuando escucho a mi mamá contar la historia, surgen constantemente concepciones de la época en la que esta se desarrolló. Cito a continuación un ejemplo interesante: "se decía que los ataques de locura en una persona se detonaban después de recibir dos golpes fuertes en la cabeza, mi papá se había dado un golpe muy grande cuando estaba haciendo el servicio militar y ellos decían (hace referencia a sus parientes cercanos) que se había dado un golpe más y por eso se había vuelto loco". Este es un discurso de carácter muy poco científico, pero fue sin embargo esta creencia la que llevó a los parientes a recurrir a una institución que en su momento no recomendó un tratamiento ambulatorio sino que recurrió inmediatamente a la internación.
Frente a esto hay dos preguntas que uno se puede plantear: ¿cómo se construyó en los familiares esta creencia? y ¿por qué tomó la institución psiquiátrica esta decisión? La primera pregunta encuentra su explicación en un esbozo del entorno social de esta familia: clase media baja con escasa o casi nula formación intelectual, podemos decir que se trataba de gente que basaba sus conocimientos en creencias heredadas y que no contaba con las herramientas para considerar equivocadas estas creencias. Para contestar la segunda pregunta se puede pensar en la estructuración  en el sentido técnico-institucional que comenzaron a presentar los manicomios luego del inicio de la revolución industrial, es decir a esa necesidad de dividir lo productivo de lo improductivo discriminando a todo elemento que pueda ser un estorbo al ritmo productivo. Los signos de locura que Osvaldo presentó en ese momento, que detallaré luego, de haberse dado en una sociedad sin discriminación entre elementos productivos y no productivos, y con una concepción de los tratamientos psicológicos y psiquiátricos ambulatorios como solución a los trastornos psicológicos, no hubieran llevado a la internación.
En el discurso de los parientes se ve una naturalización de este tipo de situaciones, no llamaba para nada la atención que la solución al extraño comportamiento extraño de Osvaldo fuera aislarlo del entorno familiar para someterlo a una internación, faltó el pensamiento foucaultiano que pudiera problematizar dentro de estas concepciones socialmente aceptadas y dejara de ver lo natural como natural sin discusiones.
Retomando el asunto de los signos de locura de Osvaldo, Liliana hizo referencia a "ataques de locura" siendo estos descriptos por ella como situaciones en las que él demostraba un miedo muy grande por una supuesta persecución que sufría y por la posibilidad de que esta persecución derivara en el robo de su hija. Sin tener demasiados conocimientos en el diagnóstico de enfermedades psiquiátricas, relaciono estos síntomas directamente con la paranoia.
Los síntomas descriptos también llevan a pensar que no había una conducta violenta por parte de Osvaldo que representara un peligro para aquéllos que lo rodeaban, solo eran acciones que se salían de lo normal. Y ahora puedo ahondar en este concepto, ya que lo que llevó a Osvaldo a la internación fue el no adecuarse al concepto de normalidad, puedo concluir que se utilizó en este caso la internación como una técnica de normalización, que desencadenó en la muerte del paciente, probablemente por la situación poco higiénica de la institución o por la tristeza y frustración que el aislamiento pudo provocar en él. El miedo tan demostrado en Osvaldo, la pesadilla de su posible persecución y la pérdida de su hija se hizo realidad al separarlo de su entorno.
El concepto de normalidad al que se tiene que adecuar el paciente es uno solo y surge de una construcción social y temporal, es decir, está directamente relacionado con la época y la sociedad de la que se habla, y esto es un problema, ya que no se permite que nadie se salga de este concepto, la línea se fija rígidamente y aquél que no se adecua entra en la bolsa de aquello que no debe ser visto, que debe ser aislado para no estorbar. ¿Cómo podría el aislamiento solucionar de alguna forma el trastorno? Si se pudiera pensar en un seguimiento detallado de las actividades del paciente por un período corto de tiempo, aislarlo podría entonces resultar fructífero (y ni siquiera puedo asegurarlo), pero las internaciones permanentes, en las que los pacientes pueden pasar años y hasta gran parte de sus vidas en una institución psiquiátrica, no dan frutos en el terreno de la salud mental. Un paciente que vive gran parte de su vida aislado va a enfrentarse con problemas muy grandes a la hora de insertarse en la sociedad.
Para afrontar este problema de la desviación de la norma Franco Basaglia, psiquiatra creador de la corriente de antipsiquiatría en Italia, considera necesario que se lo afronte en relación a la estructura social, a la división innatural sobre la cual la estructura se funda y no como fenómenos aislados. Las instituciones psiquiátricas ven a la internación como un ir de camino a un fin formal que es la cura, y que en muchos casos, como en el de Osvaldo, nunca deja de ser un fin formal para ser un fin práctico, las instituciones terminan llevando a la destrucción y a la eliminación de lo que contienen. El razonamiento seguido, a grandes rasgos, es el de ver algo improductivo en la sociedad y encerrarlo para que no estorbe en un sistema que va a terminar por eliminarlo en vez de convertirlo en productivo como se plantea formalmente y seguir este razonamiento es mucho más simple que ahondar en la estructura social para evitar estas desviaciones de la norma.
El desarrollo de la historia de Osvaldo no muestra en ningún momento una toma de conciencia por parte de este de su enfermedad, y de no haber muerto, esta falta de toma de conciencia le hubiera impedido convertir el período de internación en un período rehabilitador, porque si el paciente no reconoce a la institución como rehabilitadora no hay recuperación posible. Pero, ¿cómo iba a llegar Osvaldo a considerar a la institución que terminó materializando sus miedos como una institución rehabilitadora?, eso jamás iba a suceder y el tratamiento no rendiría frutos. Esto demuestra que cuando Osvaldo fue encerrado en ese instituto psiquiátrico no había solución posible a sus problemas, las condiciones de su internación no le iban a permitir en ningún momento creer posible una rehabilitación frente a una enfermedad que sentía que no tenía y además la falta de medidas de higiene y cuidados dentro de la institución lo iban a conducir a la muerte.

martes, 19 de abril de 2011

Lo que más me gusta del mundo.

Me tocó vivir en este mundo, nunca nadie me preguntó si quería venir, no me consultaron acerca de la época y el contexto socio-económico en el que me quería situar, no elegí a mi mamá y a mi papá y tampoco a mis hermanos.
Después de evaluar las ventajas y desventajas de tantas cosas impuestas para mí, después de buscarle una explicación a veces racional y otras veces no tanto, decidí que quería pasar un período aproximado de 40 años en estas condiciones. Resigné los planes de formar una familia tipo y tener una vida promedio, esos planes que alguna vez había formulado sin demasiada reflexión solo porque parecían los correctos, a falta de pensamiento crítico y de experiencia.
En algún momento procedí a considerar todos los campos del conocimiento que me circundaban y los que no también, de ellos encontré fascinantes a la mayoría, amé las relaciones que entretejían y supe apasionarme más que nunca con el campo científico. Una vez sumergida en la temática pude reconocer a la ciencia que iba a intentar volver mía en esta estadía en la Tierra, la física, me sedujo su supremacía por sobre las demás, su enorme campo de aplicación y el carácter reflexivo que presenta frente a cada una de las problemáticas que abarca. Me gustó que tuviera tanto de disciplina filosófica y para cuando me di cuenta estaba envuelta por completo, comprometida con un saber que quería hacer crecer para mí y para los demás. Convencida de que no había forma de aumentar mi relevancia en el planeta las decisiones tomadas fueron revisadas, parecieron correctas a la luz del paso del tiempo -que afortunadamente aún no ha sido mucho- y comencé con el estudio. No hay mucho que concluir por ahora, sé que es díficil y estoy dispuesta a asumir el desafío, mientras tanto tengo un blog al que llorarle mis penas y una tonelada de cosas por incorporar.

martes, 12 de abril de 2011

¿Alguna vez pensaste?

¿Te pusiste alguna vez a pensar en eso que estabas haciendo y te planteaste por qué lo hacías?
¿No reflexionabas nada con cada desgracia  que sufrías?
¿Por qué nunca pudiste privarte de  los juicios de valor que tan a menudo emitías?
¿Fue bueno haberte jactado tanto de odiar la filosofía?
Naturalizaste tantas cosas solo porque te dijeron que lo hagas que tu naturaleza ya no es tuya. De repente estás solo, de repente pasó tu cuarto de hora, de repente no hablás tanto y tan bien como antes, de repente se olvidaron de vos, de repente no te das cuenta de que todo eso que pasó no pasó de repente, lo viviste sin pensarlo (porque priorizaste vivirlo). ¿Valió la pena? Te inclinás un poco y ves caer la primera lágrima al piso y sabés que reaccionaste, pero fue tarde y de repente.

lunes, 11 de abril de 2011

Mi cuerpo no es nuestro.

Hoy tengo en mente, entre tantas cosas, un tatuaje en la muñeca que me va a traer problemas. La situación es un claro reflejo de una sociedad que está por encima de mí y que llega a sobrepasarme de tal forma que busca controlar mi cuerpo y todavía no fue desplazada de mi mente (ojalá un día el circunstancial dejara de ser un todavía no). Yo no lo quiero así. Como individuo con existencia real y que excede a esa ficción social de un todo y de una moral común a ese todo, me opongo rotundamente a que la sociedad decida por mí. Me han marcado demasiados sucesos indeseados y la existencia de esta sociedad llena de prejuicios no va a ser un suceso más. ¿Qué voy a hacer?  Mi camino empieza por mi muñeca.
“El autogobierno absoluto de mi cuerpo, el adueñarme de mi vida, supone también la posibilidad de quitármela”. Dante Palma.

jueves, 7 de abril de 2011

No, no tengo poderes.

Hay una pared adelante mío y la conozco muy bien, la miré miles de veces con intenciones de derribarla y estudié por completo cada una de mis posibilidades. El otro lado de la pared es, según dicen, muy prometedor, parece que tiene mucho que ofrecer. Duermo de este lado desde que me topé con ella y a veces se me deja ver por un pequeño agujero aquello que me estoy perdiendo de conocer. Mi relación con la pared es fluctuante, unas veces siento que no hay nada que pueda hacer para desaparecerla y me convenzo de que va a seguir ahí, tengo ganas de irme, de no verla más, siento que de esa forma dejaría de visualizar una derrota cada vez que la mire y sepa que no pude con ella, hay otras veces en las que creo descreo que la pared oculte tales maravillas y me engaño a mí misma diciéndome que no había nada que ver detrás de ella y que dejé de perder mi tiempo al detener mis intentos de atravesarla. En ninguno de los dos casos gano yo, no sé qué hacer conmigo, no la puedo dejar porque promete mucho, pero a veces quedarme me duele demasiado.

-una metafórica referencia a vos, ¿la captaste?-

miércoles, 6 de abril de 2011

Separatidad.

Hace un tiempo Erich Fromm me dijo que todos cuando llegamos a este mundo buscamos evitar darnos cuenta de que estamos solos. La realidad que buscamos evitar es la de que somos solo uno y por eso pasamos toda nuestra vida queriendo ser dos. Gracias a Fromm pude encontrar la explicación a mi comportamiento y al de muchos, pero lo cierto es que este esclarecimiento deja un vacío en mí al decirme que eso que siento por otra persona es solo producto de una necesidad de no estar a solas conmigo misma. Difícil es aceptar que no hay magia en el aire y un alma gemela esperando por mí ahí afuera, sino que hay un problema de separatidad.
Según Erich lo mismo nos pasa con dios (una imagen que para mí no merece llevar mayúsculas), lo inventamos para sentirnos siempre acompañados por alguien y buscamos constantemente su aprobación. Ese es un engaño del que afortunadamente escapé y prefiero mil veces la soledad a creer en esa supuestamente justa voluntad todopoderosa. Pero del otro engaño, el de la media naranja, todavía no huí y desafortunadamente me resulta imposible pensar en hacerlo. Del dicho al hecho hay un gran trecho.

lunes, 4 de abril de 2011

Expectations against reality.

Es un fenómeno muy común, me he dado cuenta, la construcción personal de aquel mundo en el que nos gustaría vivir. Ese mundo en el que las cosas salen como uno las espera, donde querés que algo pase y pasa. Te animás a acercarte a hablarle y a ella no le llama la atención, pegan buena onda y salen. Te habla él cuando eras vos la que moría de ganas de hablarle y arreglan para verse. Las noticias que llegan siempre son buenas y ciertas.
La idealización del pasado no ayuda. Es un fenómeno constante, al cual recurro demasiado y que nos engaña haciéndonos creer que alguna vez hubo un pasado dorado en el que estuvimos mejor y fuimos tan giles como para no saber disfrutarlo. El deseo de volver las cosas atrás no es real, no saldría bien, y aunque me cueste decirlo tampoco sirve desear que llegue mañana. Te vas a levantar a vivir un día entero solo para llegar a esa hora que esperás, tu mundo va a girar en torno a un suceso imaginario, tan irreal como un sueño. Cuando llegue ese momento tan esperado no hay forma de que lo que proyectaste en tu mente, esa idealización de un momento no vivido aún, cuadre con lo que realmente sucede, y ahí se viene el bajón.
La desilusión es más grande mientras más alto hayan apuntado tus expectativas, pero ¿cuál es la onda? ¿dejar de hacer planes? ¿dejar de anhelar momentos?. He llegado a creer que si no apunto tan alto me va a doler menos la caída, pero no es así. La verdad que no. ¿Por qué debería importarme el dolor? sinceramente creo que no hay mejor dolor que el autogenerado y por eso sé que me quiero caer, que me quiero hacer mierda contra el piso y quiero seguir llorando en silencio contra la puerta del baño, que quiero que todo el colectivo note que tengo muchos problemas y también quiero que ese momento pase, quiero sentirme mejor y empezar de nuevo un ciclo que ya sé como va a terminar. Vamos a sufrir, no me gusta lo lineal.

viernes, 1 de abril de 2011

Saber demasiado me va a matar.

En realidad, así es como me quiero morir.
No hay sensación que se compare con la de estar en una clase de psicología y que la docente a cargo te explique sin estar hablando específicamente de vos todos los mecanismos que te llevaron a estar enamorada de ese chabón.
Yo quiero eso, quiero entenderlo todo, quiero saber por qué me pasa lo que me pasa en TODO momento, SIEMPRE. Quiero explicar lo inexplicable y poder llevar todas las situaciones a variables y funciones. Quiero saber psicología para explicarme mi mente y la de los demás, quiero saber filosofía para entender todas las formas de pensar y para ir más allá de ellas, quiero adentrarme en la física para comprender la complejidad y no dejar de maravillarme con ella.
Cuando encuentre conexiones lógicas entre variables sin ninguna aparente relación, cuando pueda predecir lo impredecible, ahí, finalmente ahí, me voy a morir, sabiendo que nunca tuvo sentido estar acá pero que yo supe ver de este mundo lo que más me interesaba, lo disfruté y me fui.