jueves, 30 de diciembre de 2010

¡El verano es azul!

Después de no saber describir a la perfección una laringe decidí que todo iba a importarme muy poco de ahora en adelante, excepto disfrutar.
La tarde de Ramos Mejía llenó mis expectativas con una extensa charla que me devolvió a la idea de que sola, a pesar de que no me guste estar así, puedo conseguir cosas muy maravillosas. Y ahora sé también que las mejores cosas son las que conseguí sola. (N. del E.: ¡Naza parece haber resuelto su problema de separatidad!) Pero no, editor, no exageremos.
Esta felicidad momentánea merece hacer una marquita en la hoja, para poder después decir "bueno, Naza, tal día estuvimos muy felices, acordate" y que la futura tristeza momentánea se vea removida un poco por este recuerdo. Creo que funciona bien así, por lo menos por un rato.
Realmente es muy bueno que haya empezado este verano, lo sé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario