martes, 13 de marzo de 2012

Contame algo tuyo.

Me pediste algo difícil, super complicado, te podría hablar horas de mí. Te podría decir que me estoy volviendo loca con las conexiones que encuentro todo el tiempo entre las cosas y con el complot que sospecho que el mundo está tramando para que yo descubra algo. Te podría contar también que descubrí un autor contemporáneo que me vuelve loca, que recorro librerías averiguando como conseguir todas sus publicaciones y que dejé la tarjeta de débito guardada en una cajita porque tenía miedo de convertir todo mi patrimonio en libros de matemática. Me gustaría contarte que el señor de la librería de libros raros, viejos y agotados es un encanto y que contribuyó con mi obsesión actual dándome un rato de charla muy interesante. Te podría explicar que abandoné todo lo que antes englobaba en el término "rutina" y que me siento muy libre así. También debería agregar que es algo temporal, que de a poquito me van volviendo las ganas ñoñas de ser una científica y que envidio un poco a los que ya pueden hablar de sus cátedras y sus infinitas horas de cursada. Estas últimas noches estuve pensando en invertir mi sueldo en cuadernos cuadriculados y eso es una buena señal, ¿sabés?. Los sistemas complejos siguen apareciendo también por todas partes, ah, si querés te puedo explicar un poco más sobre eso y si me pasás una hoja te puedo dibujar un fractal, hay algunos muy bonitos...


(eso es lo que yo hubiera respondido, si hubiera habido alguien del otro lado dispuesto realmente a escuchar)

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