martes, 31 de marzo de 2015

Ojalá

Ojalá tuviera un lugar donde llorarte y llorarnos tranquila, ya ni siquiera tengo el consuelo de mi madre que ahora es feliz y se divierte y acierta mientras yo me equivoco con todo y en todo y lloro estúpida tirada en su cama.
Qué ridículo que en mi afán de no estar sola ni triste te haya dejado pasar por mi vida sin conocerme y sin conocerte y que ahora este corazón te extrañe y te llore con tanta angustia de esa que a la vez es intriga, intriga de saber como hubiera sido querernos y entregarnos y cagarnos en nuestros miedos.
En realidad siempre estuve sola pero me aferré a ese pedacito de vos que me prestabas cada tanto para no encontrarme tanto conmigo, para no odiarme tanto.
Ojalá tuviera un lugar donde llorarte y llorarnos tranquila, aferrada a tu mano y abrazada a tu pecho, sin mentiras ni miedos de esos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario