lunes, 7 de octubre de 2013

Carta a mí misma.

Cuando era chica compartía habitación con mis dos hermanos varones y no me gustaba pero éramos  un poco pobres como para edificar más habitaciones. Como me quejaba mucho y era un nena consentida mi papá construyó para mí una casita de madera en el patio de atrás de mi casa. Se me ocurrió en ese entonces escribir una carta para mí misma y guardarla entre las maderas de una de las paredes de la casita, hoy recordé todo esto, rompí algunas maderas y la encontré.

"Lanús 2005 - 12/09/2005

Para Nazarena u otra:

Escribo para mí misma porque encuentro en este hecho algo más que un pasatiempo, encuentro la fantástica combinación que podría existir el día de mañana, entre lo que soy y lo que algún día seré, pienso que inmortalizar mis opiniones podría resultar útil, solo si yo tuviera buenas. Dedico a veces mi tiempo en pensar en vos, en como serás y sé que lo que me dedique a hacer va a ser lo que vos hagas, hoy tomo duras decisiones sobre lo que será mi mañana, considero tu vida como una vida aparte que se juntará siempre con la mía, porque somos una, una nada más.
Caerá en manos del olvido esta carta, pero renacerá una vez que la leas, pensarás en mí como un camino que supiste seguir perfectamente o como algo (alguien) que vivió como quiso y dejó, en su futuro, de ser quién era.
No doy consejos porque pueden resultar equivocados, son pensamientos de una niña de 12 años, anexo un papel que quisiera encontrar en mi futuro, una frase que supo alentarme ahora y ojalá lo haga luego.

"Hacé del hoy un mañana mejor viviendo el día a día hasta la MUERTE"

Sin mucho más que decirme y con temor de que mi carta no vuelva a mis manos recuerdo mi nombre: Nazarena Soledad Dos Santos.

Pensé en darte un chau aunque me encontraré con vos siempre que siga siendo yo, así que ¡Hola! Por siempre y para siempre.

7° año, 2005, Lanús Este."

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