domingo, 21 de agosto de 2011

Ricky Espinosa, el dadaísmo, el nihilismo y yo.


“Es que vivimos en la época del hipervínculo, siempre que leemos algo en nuestra mente una palabra nos lleva a otra relacionada y esa a otra y así se desvían nuestros pensamientos fuera del texto.”

Jugo tang con alcohol etílico. El perfil de facebook de una persona me lleva a una canción, una en la que Ricky usa su palabra favorita “mierda” para describir todo. Cuando dice “la vida es una mierda” nos reímos y yo pienso “che, este tipo sabía algo de filosofía”. Hipervínculo. Leo textos sobre él, biografías, Ricky pensaba en el suicidio y de hecho, lo concretó, aunque algunos dicen que lo segundo no fue consecuencia de lo primero. Había dedicado su carrera artística a la elaboración de música antiestética, a veces disonante, a veces de la que hace doler los oídos.

No puedo ocupar demasiado tiempo con Ricky porque la cursada me demanda atención, tengo que averiguar sobre el dadaísmo para la exposición de Historia del Arte que se acerca.

Un mingitorio y una rueda de bicicleta. El dadaísmo es mucho más interesante si se lo encara desde su filosofía. Frente a los convencionalismos burgueses, surge lo opuesto, la negación a todo eso, el anti-arte. Se construyen obras de arte que no encajan en el casillero de “obra de arte” que proponían las academias, así se cuestiona la belleza eterna, la eternidad de los principios, las leyes de la lógica y la inmovilidad de pensamiento, entre otras cosas. Hipervínculo. El mingitorio de Duchamp se ve feo, así como la música de Ricky suena mal. “El deleite estético no era una de sus intenciones”. Ambos quieren decir algo, quieren romper con lo anterior y mostrar el sinsentido del arte y de la vida.
“El arte está muerto”. La mayoría de los artistas dadaístas tenían un pensamiento nihilista. Hipervínculo.  El nihilismo es “la muerte en vida del mundo primero”. El mundo primero es aquel en el que nos encontramos ahora mismo y que para muchos es solo un camino hacia un mundo segundo, supraterrenal. ¿Cómo muere en vida el mundo primero? Cuando se acepta la muerte de Dios. Así ya no hay mundo segundo, ya no hay cielo y por ende el mundo primero deja de ser camino hacia algún lado, pierde sentido. El nihilismo es un estadio casi inherente al ser humano, es el movimiento fundamental de la historia de Occidente.
Muere el arte burgués. Deja un casillero vacío, los dadaístas intentan llenarlo con obras de elaboración aleatoria, sacadas de lo cotidiano y antiestéticas. Ricky intenta llenarlo con su música sencilla:

“No tengo problemas en no ser Beethoven
mis sucios tres tonos repiten esta canción
hago lo que quiero total no me importa
no tengo que darle a nadie alguna explicación
nada me calla la razón me da valor
de seguir asi sin parar
de tocar punk rock”

Hay que tener en cuenta que el nihilismo dadaísta no es nihilismo completo, en Nietzche no hay consuelo, no hay casillero que llene el que quedó vacío. “A pesar de la desvalorización de los valores hasta ahora supremos para el mundo, nuestro mundo sigue ahí y tiende inevitablemente a una nueva instauración de valores”. Así se dan las revoluciones y las vanguardias, así Ricky y Da-dá destruyeron lo que había e instauraron algo nuevo.

martes, 2 de agosto de 2011

Se acabaron los principios.

¿Y empezaron los finales? Todavía no.

En casa desde chica me decían que no es bueno maldecir y que nunca hay que odiar a nadie. Tardé mucho en descreer todo eso y empezar a replantearme esa culpa que sentía cuando cruzaba por mi cabeza el "ojalá que se muera pronto" y otros pensamientos de ese tipo. A veces pienso en matar a alguien, y pienso que el sentimiento inmediato sería horrible, pero no sería muy mío, sería más de todos los que alguna vez me dijeron que matar estaba mal. Entonces vendrían los problemas ajenos a volverse míos y me condenarían prejuicios muy superfluos, al aislamiento y a otros castigos. ¿Reflexionaría yo en ese caso? Habiendo estado convencida a la hora de matar de que mi moral (o quizás mi falta de moral) tenía un sustento válido, los días aislada de esa sociedad que nunca me entendió no tendrían tanto de castigo sino un poco más de premio y no cambiarían mis convicciones, nunca. Terminar con una vida debe cambiarlo a uno rotundamente, la concepción del mundo después del acto debe ser tan distinta que no puedo ni imaginarla, ¿será poder? ¿será soberbia?. Si tuviera muchas vidas elegiría una para ser como soy, otra para tener muchos hijos y otra para matar a quien me plazca. Me di cuenta de que nosotros creemos saber mucho, lo cierto es que sabemos de procrear y sabemos de principios, pero no de finales.