miércoles, 3 de diciembre de 2014

Recuerdo

Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella
andar y andar los caminos
sin nada que me entretenga 

 
No necesito silencio,
yo no tengo en quien pensar
Tenía, pero hace tiempo,
ahora ya no tengo más 





(quizás podríamos volver a empezar)

domingo, 30 de noviembre de 2014

F

Hace dos días que duermo mal, como poco y lloro mucho, que abrazo gente pensando que te estoy abrazando a vos y que me aguanto las ganas de llamarte para decirte que no te entiendo pero que necesito que me quieras. ¿Te acordás de cuando reconstruí nuestra historia para vos? Estuve rompiéndome la cabeza para hacerlo de nuevo, pero esta vez quiero contarme la historia a mí, para entenderla, para ver a dónde se rompió todo y nos desfasamos, para saber a dónde dejé de ser tu compañera. Nunca una noticia me tomó tan por sorpresa, nunca nadie me rompió el corazón así. Todavía no caigo, me pellizco, me despierto en mitad de la noche y ansío que todo haya sido una pesadilla, pero no. Estás lejos. Me equivoqué, te quise demasiado muy rápido y llegaste a ser -con velocidad de huevo frito- demasiado importante para mí.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cirugía

con vos siempre estoy de viaje
y soy mejor
leo mal la hora de mi reloj
y estoy mejor


domingo, 29 de junio de 2014

Más.

Quizás me haya estado esforzando demasiado por no sentir. Voy a explotar para vos; estuve devorando historias perfectas ajenas y por esta vez no las critiqué, las quise mías. Estoy triste porque está pasando el tiempo y no me conocés. Estoy triste porque está pasando el tiempo y no me dejo conocer. Voy a bajar la guardia para vos. Me gustan las historias irreales en las que todo sale bien y me gusta pensar que algún día voy a tener una así, no es cierto que no quiero tener lo que todos tienen, no es cierto que no quiero un happy ever after, no es cierto que no creo en lo intenso y duradero, no es cierto que soy fría y cínica como me dejo ver. Hoy quiero todo lo típico y más.

jueves, 8 de mayo de 2014

Desesperación.

     De alguna forma fui arrastrada a este campamento sombrío, puede que haya venido engañada con la intención de pasarla bien, no lo sé. Quizás todos los presentes cayeron en la misma trampa que yo. Estamos atrapados, dormimos en habitaciones grandes y sucias en las que se amontonan las camas y es difícil que no superpongamos nuestras angustias cuando nos mandan a dormir. Hay un evento horrible que parece suceder una vez cada tanto, y que yo sólo viví una vez; nos encierran en una habitación inmensa que se inunda casi hasta el techo con la idea de hacernos morir. Aparecen unos peces inmensos nadando entre nuestros pies, nos muerden y hacen que salir a flote sea cada vez más difícil y que solo algunos podamos sobrevivir. Los cuerpos de los muertos pasan por al lado nuestro. Me inunda una única preocupación; la de comunicarme, mi esfuerzo por sobrevivir se centra en esa idea, debo salir de aquí para entenderlo todo hablando con los míos. Quiero saber cómo están y dónde. Siento la angustia más grande, estoy sola, atrapada e incomunicada. No hay catarsis posible.
     Hay un guardia en este campamento, un joven despiadado que se encarga de controlarnos, me encontró intentando usar mi celular y me lo sacó, nada le importa, parece seguir órdenes muy estrictas. Me intriga su figura, es el villano de esta historia y como tal no puedo hacer más que intentar investigarlo. Cuando reflexiono sobre él me acecha la idea de que nadie en el mundo puede ser verdaderamente malo, malo en esencia, malo con todos. Intento acercarme a él, saco a flote los temas de conversación más mundanos para probarlo, para ver si puede escapársele algún rasgo de bondad, algún resto de humanidad que no haya sido aplacado por las directivas que lo guían. Mi plan no parece funcionar.
     De repente hay noticias, está llegando al campamento un nuevo grupo de gente, entre ellos viene mi mamá. Siento una mezcla de angustia y alivio con su llegada, no puedo dejar de pensar en su potencial sufrimiento y me desespero, corro a verla, quiero advertirla sobre la realidad terrible de este lugar. Mamá se muestra distante, está acompañada por una chica de mi edad que desconozco, está enojada, me reprocha que me haya tomado estas vacaciones y haya dejado a mi familia sola sin ningún intento de comunicación. La advierto sobre la situación, la culpa me gobierna aunque sé que no tiene razón. No parece escucharme, está demasiado enojada, decepcionada quizás. Vuelve a mi mente un pensamiento recurrente en estas semanas de encierro y soledad, quiero saber el paradero de mi hermano, quiero saber cómo está. Cuando formulo la pregunta lo hago con miedo, presiento de alguna forma que la respuesta puede ser la peor, su cara se transforma y aparece una mueca triste y horrorosa, en su enojo no tiene ningún reparo en lanzar "Gonzalo se murió ahogado". Hay algo de reproche en esa frase espantosa que me tira al piso y me desarma por completo, en mi mente solo hay un no gigante y ya no quepo en mi cuerpo, ya no quiero ser más.



Pesadilla del Martes 6 de Mayo de 2014.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Always one foot on the ground.

El flagelo de estar siempre consciente de que las cosas se terminan. La presión que siento en el pecho cuando recuerdo que voy a morir. El invierno que me trae recuerdos de algo que no existe más. Los complejos que forjé con alguien que hace casi ocho años que se fue. Una larga lista de etcéteras.

Hoy me siento finita y me duele más.